Un video compartido por el usuario @reinaldo9303cubano en TikTok ha conmovido y hecho reír a miles. En él, Noe, el tío del usuario, reflexiona sobre lo que dejó atrás en Cuba. Con una mezcla de nostalgia y humor, confiesa: "Yo no extraño Cuba, mijo. Extraño mis cositas", refiriéndose a un martillo de hierro, su juego de sala tapizado de damasco y hasta un abanico de placa con un león pintado.
El video refleja la conexión emocional que los cubanos sienten con los objetos adquiridos con esfuerzo. “Yo le di cariño a mis cosas. Mi juego de sala, lo tapicé yo mismo; quedó precioso. Ahora, otro lo está disfrutando”, lamenta Noe. También recuerda el refrigerador que dejó atrás: “El de la Revolución Energética del 2005, todavía estaba nuevo”.
La conversación, guiada por su sobrino Rey, destila melancolía y risas. Cuando le preguntan si quiere regresar, Noe aclara: “Yo extraño mis cosas, pero no quiero volver allá. Ya salí de la miseria y los apagones”. Aun así, agrega esperanzado: “Algún día tendré algo mejor, Dios me va a ayudar”.
Las reacciones al video han sido abrumadoras, con comentarios que celebran la sinceridad y el carácter de Noe. Una persona destaca que “lo material puede reemplazarse, pero se extraña por el sacrificio que costó”, mientras otra señala que “su nostalgia es el reflejo de lo que vivimos los exiliados, aunque sabemos que estamos mejor aquí”. El abanico de placa, en particular, generó carcajadas: “¿Un abanico con un león pintado? Eso sí que no se olvida”, escribió un usuario.
Este no es el primer momento viral de Noe. En otro video, narró con humor su travesía para llegar a Estados Unidos, enfrentando el mar y el cruce de México. Más tarde, su reacción al usar una cafetera eléctrica por primera vez capturó la atención del público, mostrando con naturalidad las adaptaciones culturales que enfrentan los inmigrantes.
El video es una ventana a la nostalgia que acompaña a quienes emigran, dejando atrás no solo personas, sino también objetos que, como explica Noe, representan parte de su identidad. “El sacrificio de obtener lo poco que teníamos en Cuba le daba valor sentimental a todo”, reflexionó alguien en los comentarios. Sin embargo, Noe no pierde la fe: “Aquí voy a construir algo nuevo, con esfuerzo, como siempre”.
Con cada video, Noe no solo arranca sonrisas, sino que también ofrece un retrato genuino de la experiencia migratoria cubana: un viaje que, aunque difícil, está lleno de esperanza.
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