
Migrantes cubanos que al llegar a Estados Unidos recibieron un I-220A sienten miedo e incertidumbre de qué pasará con sus vidas tras las nuevas disposiciones adoptadas por la administración Trump.
El documento les otorga un permiso de permanencia temporal en el país mientras resuelven su situación legal, pero muchos no están seguros que sea suficiente para evitar una deportación.
Yunior Luis Pino Pérez, participante en las protestas del 11J, recibió un I-220A tras cruzar la frontera por México. Reside en Miami, donde solicitó asilo político. Este año tiene una segunda audiencia para defender su caso ante la corte de inmigración, pero hasta tanto teme ser deportado.
"Mi vida corre peligro en Cuba, después de haber sido chantajeado y obligado a exiliarme. Simplemente no puedo regresar", dijo a Martí Noticias.
Otro caso es el de Dayvel Álvarez, quien arribó en julio de 2022 y pidió asilo poco después. Tras un año y un día solicitó la residencia por la Ley de Ajuste Cubano. Aún no tiene respuesta de ningún proceso.
"Solamente me llegó el permiso de trabajo. Estoy esperando, eso está parado, cuando reviso el caso, aun no tengo fecha de corte", dijo.
La historia de Oscar Casanella es diferente. Él es un activista político que en Cuba vivía acosado y amenazado por la Seguridad del Estado, sobre todo después del acuartelamiento del Movimiento San Isidro en La Habana Vieja en 2020.
En 2022 cruzó la frontera con su hijo pequeño y su esposa embarazada. Entregó toda la documentación que demostraba que eran una familia para que no los separaran. Sin embargo, a cada uno le dieron documentos independientes y no tuvieron entrevista.
"Nosotros queríamos que nos hicieran la entrevista de miedo creíble, intentamos eso, pero nos liberaron con el I-220A sin poder explicar que éramos perseguidos políticos", lamentó.
Casanella, científico bioquímico, aplicó al asilo político y este año debe tener su primera cita en la corte.
Su mayor temor tras la nueva política migratoria de Estados Unidos es que "aplique medidas generales, no analice caso a caso, y personas que tengamos un asilo político sólido caigamos en el saco de otras personas".
Para muchos, es casi un misterio entender qué criterio siguen los oficiales de inmigración en la frontera para otorgar un formulario I-220A o un parole. Hay familias que entraron juntas y sus miembros recibieron distinto tratamiento.
Según informaba The Associated Press en 2022, la Patrulla Fronteriza optó por otorgar parole porque era un trámite más rápido y no tenía condiciones en los centros de detención para recibir la avalancha de migrantes.
Algunos cubanos con el I-220A obtuvieron la residencia al aplicar a la Ley de Ajuste Cubano. Pero en 2023, la Junta Superior de Apelaciones de Inmigración de Estados Unidos (BIA) desestimó la opción de considerar el formulario como vía para acceder a una residencia legal, lo cual empujó a los cubanos a pedir asilo político.
Miles de ellos, que llegaron entre 2017 y 2024, están en un limbo migratorio, esperando que sus casos sean vistos en una corte de inmigración, y según algunos abogados, podrían permanecer años así debido al alza de solicitudes.
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