A principios del siglo XX, Cuba tenía una de las termoeléctricas más avanzadas de América Latina: Tallapiedra, fundada por la compañía Spanish-American, con sede en Nueva York, en 1889.
La central comenzó a generar electricidad en 1913 con tecnología estadounidense y generadores monofásicos Westinghouse. Un año después se inauguró su emblemático edificio neoclásico, visible desde La Habana Vieja.
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Recientemente el youtuber cubano Yase (@yasevids) le dedicó un video a las ruinas de esta edificación tan valiosa del patrimonio industrial en Cuba.
Historia de la termoeléctrica de Tallapiedra
Tallapiedra fue pionera en la generación de electricidad centralizada en Cuba, con una capacidad inicial de 25 MW en 1914, ampliada a 50 MW en 1923 y con 10 MW adicionales en 1945.
En 1957, sumó una unidad monobloque de 60 MW y otra de 64 MW en 1972, esta última operativa hasta 2024, pese a las dificultades en su mantenimiento y a sufrir un grave incendio en 1990.

El régimen intervino la planta en la década de 1960 y la rebautizó como Otto Parellada, en honor al mártir del Movimiento 26 de Julio. Sin embargo, para los habaneros continuó siendo conocida por su nombre original, Tallapiedra, un símbolo de la memoria industrial de la ciudad.
El paso del tiempo y la continua explotación de su maquinaria original, puso en evidencia la obsolescencia de Tallapiedra. La Central Termoeléctrica se transformó en una industria ruidosa y contaminante, generando incomodidad entre sus vecinos.
En noviembre de 2020, las autoridades programaron un mantenimiento capital que se prolongó debido a la pandemia y la crisis económica. Finalmente quedó reabierta y sincronizada con el Sistema Electroenergético Nacional (SEN) en junio de 2022.
Sin embargo, desde 2024, la central dejó de funcionar y se encuentra en ruinas. En esa zona operan actualmente las dos patanas turcas que se encuentran en la bahía de La Habana.
Más allá de su papel en la generación eléctrica en Cuba, Tallapiedra representa al patrimonio industrial que marcó un punto de auge del desarrollo de La Habana en la primera mitad del siglo XX.
Su arquitectura neoclásica, combinada con la infraestructura tecnológica que alguna vez fue vanguardia en la región, la convierte en un testimonio del desarrollo que hubo en Cuba en otros tiempos.
Preguntas frecuentes sobre la termoeléctrica Tallapiedra y la crisis energética en Cuba
¿Qué importancia histórica tuvo la termoeléctrica Tallapiedra en Cuba?
Tallapiedra fue una de las termoeléctricas más avanzadas de América Latina a principios del siglo XX. Inaugurada en 1913, fue pionera en la generación de electricidad centralizada en Cuba y tuvo una significativa capacidad de producción que fue incrementándose con los años. Su arquitectura neoclásica y su tecnología de vanguardia la convirtieron en un símbolo del desarrollo industrial de la isla.
¿Por qué dejó de funcionar la central Tallapiedra?
La central Tallapiedra dejó de funcionar definitivamente en 2024, tras un mantenimiento prolongado y un intento de sincronización con el Sistema Electroenergético Nacional (SEN) en 2022. A pesar de sus esfuerzos por mantenerse operativa, la central enfrentó dificultades técnicas y económicas que llevaron a su cierre. Actualmente, la generación eléctrica en su lugar es asumida por centrales flotantes turcas.
¿Cuál es el papel de las centrales flotantes turcas en la crisis energética de Cuba?
Las centrales flotantes turcas son cruciales para mitigar la crisis energética en Cuba. Estas unidades, como la Cankuthan Bey, proporcionan energía adicional al país, aunque no son suficientes para cubrir el déficit energético diario que supera los 1,500 MW. Su llegada ha sido parte de un esfuerzo por estabilizar temporalmente la red eléctrica, pero no resuelven los problemas estructurales de fondo.
¿Cómo ha afectado la crisis energética a la vida diaria de los cubanos?
La crisis energética ha impactado severamente la vida diaria en Cuba. Los apagones prolongados son frecuentes, afectando desde la conservación de alimentos hasta el acceso al agua potable y la actividad económica. La falta de energía confiable ha generado un profundo malestar social, llevando a protestas y críticas a la gestión gubernamental.
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