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El líder opositor cubano José Daniel Ferrer denunció en declaraciones para Martí Noticias que su hogar en Santiago de Cuba está siendo objeto de ataques y que las autoridades cubanas están intimidando a quienes le prestan algún tipo de servicio. Según Ferrer, "la policía política está tratando de usar individuos con trastornos mentales y con excesivo consumo de alcohol para atentar contra mi familia, atentar contra mi persona, contra mi vivienda y apedrear nuestro hogar cuando no tenemos corriente eléctrica".
El coordinador de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), quien fue liberado en enero pasado tras casi cuatro años en prisión, aseguró que las represalias también afectan a las personas que lo ayudan en actividades cotidianas. "Están persiguiendo a todo el que de una u otra manera viene a nuestro hogar, a todo el que nos presta algún servicio. No puedo pagar ningún servicio porque ellos amenazan a quienes me prestan algún tipo de servicio", afirmó Ferrer. Detalló que incluso un motorista que lo trasladó recientemente fue interceptado y amedrentado por agentes de la Seguridad del Estado.
Ferrer, declarado "preso de conciencia" por Amnistía Internacional, señaló que estos actos de hostigamiento forman parte de una estrategia para aislarlo y limitar sus actividades de oposición. En redes sociales, el opositor compartió su denuncia, reiterando que no cederá ante las presiones del régimen y seguirá luchando por la democracia en Cuba.
El pasado fin de semana, Ferrer recibió en su residencia al encargado de Negocios de Estados Unidos en Cuba, Mike Hammer, con quien conversó durante varias horas sobre la situación política en la isla y la importancia de la solidaridad internacional con el pueblo cubano. Este encuentro ha intensificado la vigilancia alrededor de su vivienda, que ya estaba bajo constante monitoreo de la policía política desde su liberación.
Hammer también escuchó los testimonios de otros afectados por la represión en Cuba, incluyendo familiares de presos políticos. Este tipo de encuentros ha sido interpretado por el régimen como un desafío, lo que podría explicar el aumento de las acciones represivas contra Ferrer.
Desde su excarcelación, Ferrer ha reiterado su compromiso con la lucha pacífica por la democracia en la isla. En sus primeras declaraciones tras salir de prisión, instó a los cubanos a no temer al régimen y a unirse en un frente común para poner fin a la opresión y la miseria. Sin embargo, su activismo ha sido constantemente entorpecido por el hostigamiento de las autoridades, quienes buscan limitar su capacidad de movilización.
Las denuncias de Ferrer coinciden con un aumento de la represión en la isla, donde el gobierno sigue empleando tácticas de intimidación para silenciar a los opositores. Este patrón represivo se extiende también a los familiares y colaboradores de los activistas, quienes son objeto de amenazas y represalias para forzar su aislamiento.
Ferrer ha hecho un llamado a la comunidad internacional para que no ignore la situación en Cuba y redoble los esfuerzos para proteger a los opositores y presos políticos. Su caso ejemplifica el costo humano de la represión en la isla y la importancia de la solidaridad global con quienes luchan por la libertad y los derechos humanos.
La situación de José Daniel Ferrer pone de manifiesto las dificultades que enfrentan los líderes de la oposición en un contexto de vigilancia y hostigamiento constante. A pesar de las amenazas, Ferrer ha dejado claro que no abandonará su compromiso con la democracia y la libertad en Cuba.
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