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La prensa oficialista cubana en Sancti Spíritus denunció la presencia de un vertedero improvisado en una zona de la ciudad donde "la higiene comunal brilla por su ausencia".
Las fotos del semanario Escambray permiten ver la acumulación de desechos en áreas muy próximas a edificios de viviendas, una escena que cada vez es más común en todo el país.
En esta ocasión, el reportaje denuncia lo que sucede en la calle Carlos Roloff, final, en la zona de Garaita, justo en la esquina contraria a la escuela secundaria 23 de diciembre, donde "la basura se ha adueñado de varios metros".
El periodista enumera múltiples causas: las indisciplinas sociales, la demora en la recogida de los desechos por parte de la Empresa de Comunales y la ausencia de un supiadero. Todo ello ha derivado en la creación de un vertedero "que ya alcanza la edad adulta".
Vecinos entrevistados revelaron que la basura llega al vertedero improvisado no solo desde las viviendas situadas en los alrededores, sino también desde otras ubicadas en el centro de la villa.
"A esta problemática se suma un salidero de agua potable que también empaña la imagen de esta parte de la ciudad", precisa el reporte.
Años atrás, la ciudad de Sancti Spíritus presumía de ser una de las más limpias de Cuba, pero hace mucho que luce un panorama desolador, con calles y aceras con montones de basura por doquier.
La crisis que sufren los servicios comunales se nota en la poca frecuencia de trabajo de los carros de recogida de desechos, lo cual provoca un escenario marcado por la falta de higiene.
El periódico Escambray ya denunció la situación en 2022.
Jorge Luis Manes, en aquel entonces subdirector general de la Unidad Presupuestada de Servicios Comunales del territorio, admitió que la suciedad reinaba en las calles y los desechos se desbordan durante días en los vertederos.
Según explicó, había problemas en la recogida de desperdicios por los problemas con la técnica, totalmente obsoleta. "Tiene más de 10 años y no contamos con piezas de repuesto", precisó.
Además, la entidad presentaba una situación desfavorable con el barrido de las calles debido al déficit de barrenderos.
"Tenemos una plantilla de entre 18 y 20 trabajadores, y en realidad, hoy por hoy, barriendo en las calles tenemos de cuatro a seis trabajadores, según las áreas. Por ejemplo, en la zona centro, que es muy significativa, porque la cara de la ciudad, tenemos seis barrenderos nada más", detalló.
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