En medio de apagones interminables, un país paralizado por la falta de combustible y una población agotada por la crisis eléctrica, el gobernante cubano Miguel Díaz-Canel volvió a presentar un “plan” para enfrentar el colapso energético nacional, presentando una propuesta de producir electricidad a partir de los desechos.
Durante una conferencia de prensa realizada con periodistas de medios oficiales y corresponsales cubanos acreditados en plataformas de países aliados como RT y Xinhua, sin presencia de agencias internacionales independientes de peso, Díaz-Canel defendió la idea de que Cuba puede avanzar hacia una soberanía energética utilizando recursos propios, entre ellos “residuales” convertidos en biogás.
“El biogás, transformar residuales en energía”, dijo el mandatario, al explicar que con plantas de biogás sería posible cocinar, iluminar viviendas e incluso generar electricidad mediante motores acoplados a generadores eléctricos. En su exposición, aseguró que con esa tecnología se podrían crear “gasogeneradores” capaces de producir corriente.
El planteamiento fue presentado como parte de una estrategia más amplia para reducir la dependencia de los combustibles fósiles, en un contexto en el que el régimen responsabiliza directamente al gobierno de Donald Trump por el agravamiento de la crisis energética, tras recientes medidas que refuerzan un “bloqueo energético” y dificultan la llegada de petróleo a Cuba.

Una crisis eléctrica sostenida por la falta de combustible
Díaz-Canel reconoció que Cuba enfrenta una situación crítica debido a la falta de combustible, al punto de admitir que el país lleva semanas sin poder utilizar su capacidad de generación distribuida. Según explicó, existen más de 1,300 megawatts instalados en ese sistema, pero actualmente no pueden usarse por ausencia de diésel y fuel.
El gobernante señaló que en las últimas semanas el déficit eléctrico en horarios pico ha oscilado entre 1,600 y 2,000 megawatts, lo que se traduce en apagones masivos y prolongados en todo el país.
De acuerdo con su discurso, el problema no es solo técnico, sino estructural: el sistema depende de importaciones de combustible que hoy resultan más difíciles por presiones internacionales, sanciones y el temor de navieras y proveedores a operar con Cuba.
En su intento por proyectar avances, Díaz-Canel aseguró que en 2024 el país instaló más de 1,000 megawatts en parques fotovoltaicos, con 49 parques construidos, lo que habría permitido aumentar la penetración de las energías renovables del 3% al 10%.
Según su versión, esa capacidad solar está ayudando a sostener el sistema durante el día, reduciendo el riesgo de colapsos continuos y apagones generales, aunque admitió que las noches siguen marcadas por un déficit severo.
También justificó que en 2025 se ha priorizado el suministro eléctrico a sectores económicos durante el día —como industrias y agricultura— a costa de más afectaciones residenciales, especialmente en La Habana.
“Podemos generar biogás”: una promesa en un país lleno de basura
Sin embargo, lo más llamativo de su intervención fue la insistencia en que Cuba podría obtener energía a partir de biomasa y residuos.
El gobernante explicó que el biogás permitiría desde cocinar hasta generar electricidad mediante motores. Su discurso apuntó a convertir la crisis en una supuesta “oportunidad” para un desarrollo sostenible y una mayor independencia energética.
La propuesta llega en un momento particularmente sensible: las calles cubanas están llenas de basura acumulada, los servicios comunales colapsan en numerosos municipios y los vertederos improvisados crecen al mismo ritmo que la desesperación ciudadana.
En ese contexto, el anuncio del biogás ha sido interpretado por muchos cubanos como una nueva narrativa oficial desconectada de la realidad inmediata: mientras el régimen habla de convertir desechos en electricidad, la población enfrenta una crisis sanitaria y ambiental asociada precisamente a la basura sin recoger.
Un discurso político, sin respuestas inmediatas
Aunque Díaz-Canel dedicó buena parte de la conferencia a responsabilizar a Estados Unidos por el deterioro del sistema eléctrico, también admitió que las soluciones no serán rápidas.
“No se resuelve de golpe”, reconoció al explicar que el plan incluye continuidad en las termoeléctricas, expansión fotovoltaica con sistemas de acumulación, instalación de módulos solares domésticos y recuperación de parques eólicos.
Entre las cifras mencionadas, afirmó que se instalarán 5,000 sistemas solares en viviendas aisladas y otros 5,000 en centros vitales, incluyendo hogares maternos, policlínicos, casas de abuelos y sucursales bancarias.
Sin embargo, en una Isla donde millones de personas viven apagón tras apagón, con alimentos que se echan a perder, hospitales con precariedad energética y transporte público prácticamente paralizado, las promesas vuelven a sonar como un guion repetido: anuncios de planes futuros, mientras el presente se hunde.
El mensaje de fondo: resistir, no resolver
Más allá del componente energético, la intervención de Díaz-Canel tuvo un marcado tono político. En varias ocasiones insistió en la “resistencia creativa” como respuesta a la crisis, y presentó el momento actual como una etapa de confrontación que exige sacrificio.
El gobernante aseguró que el país se prepara para escenarios extremos y defendió la narrativa de “guerra económica”, mientras pedía a la población asumir nuevas restricciones.
Para muchos cubanos, el discurso deja una pregunta sin respuesta: ¿cuánto más se puede resistir?
En un país donde la electricidad se ha convertido en un lujo y la basura se acumula como símbolo del deterioro nacional, la promesa de “luz con desechos” no parece una solución inmediata, sino otra señal de hasta qué punto el régimen está dispuesto a vender esperanza con lo que tenga a mano, incluso con lo que sobra.
Preguntas frecuentes sobre el nuevo plan energético de Cuba y la crisis eléctrica
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¿Cuál es el nuevo plan energético de Miguel Díaz-Canel para enfrentar la crisis eléctrica en Cuba?
El nuevo plan energético de Miguel Díaz-Canel propone producir electricidad a partir de desechos, utilizando biogás. Este biogás se obtendría al transformar residuos en energía, permitiendo cocinar, iluminar viviendas y generar electricidad mediante "gasogeneradores". La propuesta busca avanzar hacia una soberanía energética usando recursos propios y reducir la dependencia de combustibles fósiles.
¿Qué problemas enfrenta Cuba con su actual sistema eléctrico?
Cuba enfrenta un déficit eléctrico significativo debido a la falta de combustible, lo que ha provocado apagones masivos y prolongados. Aunque existen más de 1,300 megawatts instalados en su sistema de generación distribuida, no pueden utilizarse por la ausencia de diésel y fuel. El déficit en horarios pico oscila entre 1,600 y 2,000 megawatts, afectando gravemente a la población.
¿Cómo ha afectado la crisis energética a la población cubana?
La población cubana sufre apagones continuos y prolongados que afectan el suministro de agua, la refrigeración de alimentos, el transporte público y los servicios hospitalarios. La escasez de combustible, junto con la obsolescencia de la infraestructura energética, ha agravado aún más la situación, dejando a la población en una crisis sanitaria y ambiental.
¿Qué medidas ha tomado el gobierno cubano para mitigar la crisis energética?
El gobierno cubano ha priorizado el suministro eléctrico a sectores económicos durante el día, como industrias y agricultura, a costa de más afectaciones residenciales. También ha invertido en parques fotovoltaicos para aumentar la penetración de energías renovables del 3% al 10%, aunque estos esfuerzos no han sido suficientes para aliviar el sufrimiento de la población.
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