El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y la gobernadora de Maine, Janet Mills, protagonizaron un tenso intercambio verbal este viernes durante una reunión en la Casa Blanca, a raíz de la orden ejecutiva del mandatario que prohíbe la participación de atletas transgénero en competencias femeninas.
El incidente, que se produjo en el comedor de Estado durante un encuentro con gobernadores republicanos y demócratas, se intensificó cuando Trump amenazó con retirar los fondos federales al estado si Mills se niega a acatar la medida.
Trump lanzó una pregunta directa: "¿Está aquí la gobernadora de Maine?", a lo que Mills respondió con firmeza: "Estoy aquí."
El presidente, sin rodeos, cuestionó a la gobernadora sobre su disposición a cumplir con la orden ejecutiva: "¿No va a cumplirla?", preguntó. "Estoy cumpliendo las leyes estatales y federales", contestó ella.
"Nosotros somos la ley federal [...] Será mejor que cumplan… De lo contrario, no recibirán ninguna financiación federal", amenazó el presidente.
La gobernadora, sin ceder ante la presión, replicó: "Nos veremos en los tribunales".
El presidente insistió en su posición, afirmando que "la gente no quiere que los hombres jueguen en deportes femeninos"; e hizo una recomendación a Mills: "Disfruta de tu vida después de ser gobernadora, porque no creo que vuelvas a ser electa en la política".
El fragmento se ha viralizado en las últimas horas porque se trata de un careo inédito desde que Trump llegó a la presidencia a finales de enero.
Aunque algunos políticos se han enfrentado a las órdenes y disposiciones del presidente -entre ellos la gobernadora de Nueva York, en este caso el encontronazo frente a frente hizo que el incidente adquiriera otra connotación.
La noche anterior al enfrentamiento, Trump ya había expresado su descontento en una reunión con gobernadores republicanos, afirmando: "Escuché que los hombres siguen compitiendo en Maine [con mujeres]. Por eso no vamos a darles nada de fondos federales. Nada en absoluto, hasta que arreglen eso".
Trump ha encargado al Departamento de Educación supervisar el cumplimiento de su orden ejecutiva, la cual, según su administración, es una interpretación de las leyes federales de derechos civiles.
El presidente advirtió que las instituciones educativas que no cumplan con la normativa podrían perder sus fondos federales.
Sin embargo, las leyes de Maine protegen explícitamente a las personas transgénero contra la discriminación por identidad de género.
Mike Burnham, director de la Asociación de Directores de Maine, recordó que la Ley de Derechos Humanos del estado prohíbe cualquier forma de discriminación basada en la identidad de género, lo que coloca a las leyes estatales en conflicto directo con la orden ejecutiva de Trump.
Algunos organismos deportivos de Maine ya han manifestado que permitirán que los deportistas transgénero continúen participando en competencias.
A nivel nacional, la Asociación Nacional de Atletismo Colegial (NCAA) indicó que, de aproximadamente 510,000 atletas que participan en sus torneos, al menos 10 se identifican como transgénero.
Maine, ubicado en la frontera noreste de Estados Unidos, se ha caracterizado por su apoyo a políticas progresistas.
Desde la década del 60 del pasado siglo, ese el estado ha tenido siete gobernadores demócratas o independientes liberales frente a solo tres republicanos, consolidando su reputación como un bastión de los valores liberales.
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