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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmará este viernes un decreto que establece el inglés como el idioma oficial del país, con el objetivo de "promover la unidad" en la nación, según un documento facilitado por un funcionario de la Casa Blanca.
El funcionario, que pidió mantenerse en el anonimato, declaró: “Ya era hora de que el inglés fuera reconocido como el idioma oficial de Estados Unidos”.
La nueva orden ejecutiva revoca un decreto firmado en el año 2000 por el expresidente Bill Clinton, que tenía como propósito mejorar el acceso a los servicios públicos para las personas con un dominio limitado del inglés.
El texto de la nueva orden subraya que "una lengua común promueve la cohesión nacional, ayuda a los recién llegados a participar en la vida y las tradiciones de la comunidad, y enriquece nuestra cultura compartida", citó la afencia AFP.
Este decreto es el segundo golpe al español desde que Trump regresó al poder el 20 de enero de 2025. Su administración ya había cerrado la página web de la Casa Blanca en español que había rescatado su antecesor, Joe Biden, y eliminó las cuentas gubernamentales en este idioma en redes sociales, una medida que había tomado al inicio de su primer mandato en 2017.
En Estados Unidos, más de 43 millones de personas hablan español de manera nativa, y la cifra asciende a 57 millones si se incluyen aquellos con conocimientos limitados del idioma, según datos del Centro de Reflexión The Hispanic Council publicados en abril de 2024.
Estos datos han sido relevantes durante la campaña electoral, donde los políticos, incluido Trump, han divulgado anuncios en español. Trump, en particular, obtuvo el apoyo de una parte significativa de los votantes latinos, especialmente hombres.
A lo largo del último siglo, varios intentos legislativos en el Congreso para declarar el inglés como lengua oficial han fracasado.
Sin embargo, Trump ha reiterado la importancia de preservar el inglés como el idioma principal de la nación, especialmente en el contexto de la guerra que ha declarado a la migración.
"Somos un país donde se habla inglés, no español", dijo durante un debate para las primarias presidenciales republicanas en 2015, una declaración que sigue siendo una piedra angular de su postura política, que a su juicio está enfocada en la "recuperación" de "la identidad estadounidense".
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