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El gobernante Miguel Díaz-Canel visitó a los niños del municipio Pilón, Granma, que están dando clases en carpas desde noviembre pasado, cuando dos potentes sismos sacudieron la región.
Más de 530 pioneros de prescolar a sexto grado del seminternado Augusto César Sandino llevan tres meses recibiendo sus asignaturas en una escuela de campaña instalada en una base militar. El nuevo centro ha sido llamado Amiguitos de las FAR.
Se trata de casas de campaña donadas por la UNICEF, habilitadas para suplir el déficit de aulas mientras esperan por la reparación de su escuela, que al parecer va a seguir demorando.
Díaz-Canel conversó con niños y trabajadores; a estos les reconoció su labor por no detener el período lectivo a pesar de la actividad sísmica de los últimos meses y por contribuir en la formación sobre cómo actuar ante eventos naturales.
Sin embargo, evitó informar si se están realizando obras de restauración ni se aventuró a dar una fecha de regreso a la Augusto César Sandino. Solo ordenó dar valor de uso a los locales para ubicar familias afectadas y asignar los materiales de la construcción de acuerdo con las prioridades.
Los sismos ocurridos el 10 de noviembre causaron daños en 41 planteles educacionales, de los cuales hasta el momento solo 23 están ya en condiciones óptimas para asumir el proceso docente, según explicó Amauri Torres Torres, director general de Educación en Pilón.
La lentitud y las limitaciones del proceso mantiene a cientos de niños en condiciones educativas precarias.
Además de Pilón, Díaz-Canel realizó un recorrido por el municipio Niquero, escoltado por una caravana de al menos siete vehículos.
Un video compartido en Facebook por un testigo mostró la llegada del grupo a la comunidad de Belic, donde fue recibido por un grupo de pobladores. La grabación permitía ver un desproporcionado despliegue de seguridad, en contraste con el discurso oficial que insiste en la popularidad del gobernante.
A pesar de la narrativa oficial que presenta estas visitas como una muestra de cercanía con el pueblo, las imágenes del evento reflejan una realidad distinta. El dirigente se mueve rodeado de un imponente equipo de seguridad, lo que dista mucho de la austeridad que predica el régimen y del deteriorado sistema de transporte que enfrenta la población.
El despliegue de recursos para este tipo de visitas genera críticas recurrentes en un país donde los ciudadanos lidian con una crisis económica profunda, escasez de alimentos y servicios básicos en estado precario.
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