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Un grupo que aboga por la soberanía de Puerto Rico ha propuesto al presidente Donald Trump independizar la isla caribeña y convertirla en una nación independiente, lo que podría generar un ahorro de 617,800 millones de dólares para los contribuyentes estadounidenses.
Según informó DailyMail.com, un borrador de "orden ejecutiva" de siete páginas que establece un plan para la transición de Puerto Rico circula ya en el Congreso y en algunas dependencias del gobierno de Estados Unidos.
El documento se encuentra en manos del Secretario de Estado, Marco Rubio; la Directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard; la Jefa de Gabinete de la Casa Blanca, Susie Wiles, y otros funcionarios de alto nivel.
El borrador, que parece haber sido elaborado por una oficina del Congreso junto a líderes secesionistas puertorriqueños, propone desvincular los intereses financieros y de seguridad de Puerto Rico con Estados Unidos y fija un plazo de 21 meses para el fin de la ciudadanía por nacimiento en la isla. De adoptarse la medida, quienes nazcan allí después del 31 de diciembre de 2026 no serán elegibles para la ciudadanía estadounidense.
El texto también menciona la creación de un Fondo de Transición de Puerto Rico, con 36 mil millones de dólares anuales durante 20 años, para facilitar la independencia económica del país. A largo plazo, el plan podría suponer un ahorro de 617,800 millones para Estados Unidos, según los cálculos presentados.
También habría que crear una Comisión Ejecutiva de Transición (CTE) para supervisar el proceso, la cual operará como parte del personal de la Casa Blanca. Al frente de la misma habrá un Administrador designado por Donald Trump, que deberá ser un puertorriqueño domiciliado en Puerto Rico.
"Esta solución garantiza la transición exitosa de Puerto Rico hacia la soberanía al tiempo que defiende la política de “Estados Unidos Primero", señala el proyecto de orden ejecutiva.
A pesar de la circulación del borrador, Trump no ha expresado su respaldo a la medida y la Casa Blanca ha negado conocer sus orígenes.
La propuesta ha generado reacciones mixtas. Mientras que algunos políticos rechazan la idea por considerarla una imposición, el Secretario General del Partido Independentista Puertorriqueño, Juan Dalmau, la calificó como un "desarrollo interesante" y abogó por una descolonización democrática.
En Puerto Rico, la independencia sigue siendo una opción minoritaria en las consultas populares. En la votación no vinculante de 2024, el 58 % de los votantes favoreció la estadidad, mientras que solo el 11 % apoyó la independencia. La directora ejecutiva de la Administración de Asuntos Federales de Puerto Rico, Gabriella Boffelli, negó la existencia de un plan secreto para forzar la independencia.
El futuro documento es incierto, pero la discusión sobre el estatus político de Puerto Rico sigue siendo un tema clave en la política estadounidense.
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