Este sábado, un funcionario admitió que el país transitaría hacia un escenario en el que no habrá combustible, una crisis similar a la temida "Opción Cero", como se llamó a la situación extrema de crisis energética y económica que vivió Cuba durante el Período Especial en los años noventa.
El vicegobernador de la provincia de Cienfuegos, Rolando José Rajadel Alzuri, espetó en declaraciones transmitidas por el telecentro Perlavisión que es "evidente" que Cuba llegará a no tener reservas de combustible en la economía.
Esa primera afirmación, sin embargo, no constituye la más grave. Según el funcionario "también vamos a transitar por no combustible en los grupos electrógenos de emergencia".
Por esa situación, el cienfueguero pidió priorizar en la provincia la generación para los servicios básicos de la población.
A su vez, ordenó hacer un levantamiento "urgente" de la disponibilidad de combustible por cada uno de los CUPET y detener las actividades no esenciales.
"Tenemos que tratar de extender los procesos de vitalidad en estos temas (...) no sea que continuemos la vida normal y nos sorprenda que no haya elemento ninguno de vitalidad para las cuestiones básicas", afirmó.
"Hay que asegurar las necesidades primarias. El resto tiene que paralizarse. Tiene que paralizarse porque no está entrando un litro de diésel para la economía de esta provincia", esgrimió en una reunión de trabajo televisada.
Durante su intervención, el funcionario reveló que la refinería de Cienfuegos trabaja actualmente "por gravedad" y el producto solo se usa para la generación distribuida.
"Por tanto, es territorio ocupado, cerrado todo, bajo consulta actividad por actividad", sentenció.
Esta situación recuerda a la llamada "Opción Cero", una política económica implementada por el gobierno cubano durante la década de 1990, especialmente después del colapso de la Unión Soviética.
Sin alternativas tras la caída general de a economía, esta política fue diseñada para enfrentar la grave crisis económica en el país debido a la pérdida de subsidios.
La "Opción Cero" implicaba una serie de medidas de austeridad y ajustes económicos para garantizar la supervivencia del régimen en Cuba.
Estas medidas incluían la reducción del consumo energético, el racionamiento de alimentos y otros productos básicos, y el fomento de la "autosuficiencia" en la producción de alimentos a nivel local.
También se promovió el uso de bicicletas y otros medios de transporte no motorizados para ahorrar combustible y hasta la instalación de ollas colectivas para alimentarse en cada barrio.
No obstante, el propio dictador Fidel Castro llegó a negar la estrategia ante la prensa pues, en su opinión, llegar a una "Opción Cero" implicaría llegar a la tumba.
Más de tres décadas después, y con los colapsos energéticos de los últimos meses, el tema vuelve a cobrar relevancia.
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