Otro ómnibus apedreado en La Habana: Crece la violencia contra el transporte público

Ómnibus de la ruta P11 © Juventud Rebelde
Ómnibus de la ruta P11 Foto © Juventud Rebelde

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Este artículo es de hace 1 año

Un nuevo ataque contra un ómnibus en La Habana vuelve a poner en evidencia el creciente clima de violencia y tensión social que rodea al ya colapsado sistema de transporte público en la capital cubana.

Esta vez, el incidente ocurrió durante la madrugada de este sábado, cuando fue apedreado un vehículo en servicio de confronta de la ruta P11, según informó la Empresa Provincial de Transporte de La Habana a través de su cuenta oficial en Facebook.

El hecho fue reportado a las 5:16 am por el expedidor de la Terminal Guanabo. El ómnibus identificado con el número 8475 sufrió la rotura del cristal de una ventanilla de pasajeros tras recibir el impacto de una piedra.

Captura de Facebook / Empresa Provincial de Transporte de la Habana

La unidad se dirigió de inmediato a la estación de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) ubicada en Dragones y Zulueta, en La Habana Vieja, donde se formalizó la denuncia. Las autoridades aseguraron que están investigando el hecho de conjunto con la empresa estatal.

"La unión de la fuerza del pueblo y de la PNR es vital para disminuir estos incidentes que afectan la transporte de pasajeros en la capital", señaló la empresa en su comunicado.

Este nuevo caso se suma a una alarmante serie de ataques contra ómnibus estatales ​ocurridos en los últimos meses.

Apenas esta semana, otro vehículo de la ruta 23, identificado con el número 5229, fue también apedreado en las inmediaciones del parque de Fábrica, mientras cubría su trayecto desde la Terminal de Lawton. En esa ocasión, la intervención de vecinos y agentes de la PNR permitió la detención de varios presuntos responsables.

La lista de incidentes violentos no termina ahí. En febrero, un chofer de la línea P13 fue agredido brutalmente en el Parque de La Fraternidad por dos pasajeros, y recibió una herida en la cabeza que requirió atención médica.

Y en enero, un grupo de estudiantes atacaron con piedras un ómnibus de la ruta P11, tras una discusión con el conductor.

Los actos vandálicos contra el transporte público no solo ponen en riesgo a pasajeros y trabajadores del sector, sino que agudizan la ya crítica situación del transporte en La Habana, donde la escasez de vehículos obliga a los ciudadanos a esperar durante horas para abordar un ómnibus. Además, generan un clima de miedo e incertidumbre en una población golpeada por las carencias diarias.

A pesar de que las autoridades han condenado estos ataques y han prometido reforzar la vigilancia, los incidentes se repiten con inquietante frecuencia.

Muchos ciudadanos consideran que estos hechos son un reflejo directo del deterioro de las condiciones de vida, la frustración social y la falta de respuestas efectivas del gobierno, ante una crisis de transporte que se agrava con el tiempo.

Mientras la Empresa de Transporte y la PNR intentan esclarecer el último ataque, la ciudadanía exige acciones concretas para frenar la violencia y garantizar un servicio seguro. Pero, por ahora, la realidad es que viajar en ómnibus en La Habana se ha convertido, cada vez más, en una experiencia incierta y peligrosa.

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