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El transporte de pasajeros en Cuba atraviesa uno de sus peores momentos en décadas, marcado por la paralización de rutas, la escasez extrema de combustible y un deterioro estructural acumulado durante años, mientras el ministro de Transporte, Eduardo Rodríguez Dávila, insiste en anunciar medidas y planes que, en la práctica, no logran revertir la crisis.
Durante su intervención en el programa oficial Mesa Redonda, el funcionario admitió el fuerte impacto que sufre el sector, aunque atribuyó gran parte de la situación al llamado "cerco energético" de Estados Unidos.
Sin embargo, incluso en su propia explicación quedaron al descubierto problemas internos de larga data: baja disponibilidad técnica, falta de lubricantes, infraestructura deteriorada y un sistema incapaz de sostener servicios básicos.
Rodríguez Dávila detalló que, ante la escasez de combustible, el gobierno se ha visto obligado a reducir drásticamente los servicios.
Los ómnibus nacionales operan con una sola salida diaria, los trenes apenas circulan una vez cada ocho días y el ferry hacia la Isla de la Juventud quedó limitado a dos frecuencias semanales.
Muchas otras transportaciones fueron directamente suspendidas.
A nivel local, las autoridades han intentado paliar la crisis con soluciones improvisadas: el uso de "medibuses" para trasladar a más de 70 mil pasajeros, la reorganización de triciclos eléctricos y la incorporación de actores privados.
También se han priorizado servicios considerados esenciales, como el traslado de más de 12,800 estudiantes de escuelas especiales y cerca de 2,900 pacientes de hemodiálisis.
Como parte de las proyecciones para 2026, el ministro anunció el ensamblaje de 50 microbuses y 50 carros fúnebres y la distribución de 150 triciclos eléctricos para los municipios.
También se anunció la adquisición de los primeros ómnibus eléctricos urbanos con estaciones de carga con energía renovable, 400 autos eléctricos para servicios de hemodiálisis y el completamiento de ambulancias.
Por último, el titular informó de la instalación de estaciones de cargas con paneles solares en la autopista nacional y otros lugares de alta demanda.
Sin embargo, estas promesas contrastan con una realidad que lleva años deteriorándose sin soluciones estructurales visibles.
Más allá de la narrativa oficial, el colapso del transporte no es un fenómeno reciente ni puede explicarse únicamente por factores externos.
Durante décadas, la falta de mantenimiento, la obsolescencia del parque automotor, la escasez de piezas de repuesto y la mala planificación han ido debilitando progresivamente el sistema hasta llevarlo al punto actual.
Los datos lo reflejan con claridad: el transporte estatal de pasajeros en Cuba se desplomó un 93 % entre enero y septiembre de 2025, una caída que evidencia la magnitud del colapso .
En la práctica, esto se traduce en un país donde moverse se ha convertido en una odisea diaria.
En muchas ciudades, los servicios han desaparecido casi por completo. En La Habana, hubo momentos recientes en que todas las rutas urbanas quedaron suspendidas por falta de combustible .
En otras provincias la situación es igual o peor. En Ciego de Ávila, de 135 rutas de autobuses apenas funcionan dos, mientras que los trenes han sido paralizados por completo debido a la falta de diésel .
A nivel nacional, las cancelaciones también se extienden a los viajes interprovinciales. En Las Tunas se suspendieron prácticamente todas las salidas de ómnibus, dejando solo un servicio nocturno hacia La Habana .
Para la población, las consecuencias son devastadoras. Las largas esperas, que pueden superar varias horas, se han vuelto habituales. En muchos casos, ni siquiera pagando es posible conseguir transporte.
El encarecimiento de los pasajes, que en ocasiones se multiplican en pocos días, ha convertido la movilidad en un lujo inaccesible para gran parte de los cubanos.
Ante la ausencia de soluciones reales, muchos ciudadanos se ven obligados a caminar largas distancias, recurrir a bicicletas o depender de un mercado informal donde los precios pueden equivaler a buena parte del salario mensual .
Testimonios recientes describen incluso un "vacío total" de transporte en algunas zonas, donde simplemente no hay vehículos disponibles durante horas .
Este deterioro también afecta sectores clave como la salud y el turismo. Pacientes que requieren tratamientos regulares deben ser trasladados en condiciones precarias o permanecer ingresados por falta de transporte, mientras trabajadores enfrentan enormes dificultades para llegar a sus centros laborales.
La situación actual evidencia no solo una crisis coyuntural, sino el resultado de años de abandono y decisiones fallidas.
Aunque el gobierno insiste en responsabilizar a factores externos, la realidad cotidiana de los cubanos muestra un sistema que se ha ido desmoronando progresivamente sin respuestas eficaces.
Mientras tanto, las promesas oficiales siguen acumulándose, pero en las calles la imagen es otra: paradas llenas, carreteras vacías y un país donde moverse se ha convertido en un desafío diario.
Preguntas frecuentes sobre la crisis del transporte en Cuba
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¿Cuál es el estado actual del transporte público en Cuba?
El transporte público en Cuba está en una situación crítica, con una paralización casi total de rutas, escasez de combustible y deterioro estructural. En muchas ciudades, como La Habana y Ciego de Ávila, el servicio de autobuses es prácticamente inexistente, y los trenes operan con frecuencias extremadamente reducidas.
¿Qué medidas está tomando el gobierno cubano para enfrentar la crisis del transporte?
El gobierno cubano ha anunciado varias medidas, como la fabricación de microbuses y triciclos eléctricos, y la creación de estaciones de carga con energías renovables. Sin embargo, estas promesas no han revertido la crisis, y el transporte público sigue siendo insuficiente para cubrir las necesidades de la población.
¿Por qué el transporte en Cuba está en crisis?
La crisis del transporte en Cuba se debe a una combinación de factores, incluyendo la escasez de combustible, la falta de mantenimiento y la obsolescencia del parque automotor. Además, la infraestructura deteriorada y una mala planificación han contribuido al colapso del sistema, agravado por las restricciones externas y la falta de soluciones efectivas por parte del gobierno.
¿Cómo afecta la crisis del transporte a la vida diaria de los cubanos?
La crisis del transporte ha convertido la movilidad en un desafío diario para los cubanos. Las largas esperas y el encarecimiento de los pasajes han hecho que viajar sea un lujo inaccesible para muchos. Además, la falta de transporte afecta sectores clave como la salud y el turismo, y obliga a muchos ciudadanos a depender de un mercado informal con precios elevados.
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