El influencer brasileño Armando Netto, con más de 755 mil seguidores en Instagram, sacudió las redes sociales tras publicar un nuevo video sobre su estancia en Cuba, en el que satiriza sobre la supuesta “igualdad” que se vive bajo el régimen socialista.
“Yo adoro esta igualdad”, comenta con sarcasmo el viajero, mientras expone, sin filtros, las profundas desigualdades sociales y económicas que presenció durante su visita a La Habana. El viaje a Cuba se produjo, coincidentemente, durante los dos días de apagón general, en marzo.
“Una ciudad muy tecnológica”
En el video, Netto comenta que La Habana es una ciudad “muy tecnológica” y acto seguido muestra un almendrón de los años 1950, usado como taxi. "Tienen carros de primera generación", comentó con sorna.
La imagen resume lo que el brasileño intenta denunciar: el atraso estructural de la capital cubana. En su recorrido encontró zonas de mucho contraste que ponen en entredicho los conceptos que persisten en el imaginario popular en Latinoamérica sobre una falsa "igualdad social en Cuba".
Con un tono satírico, también se refiere a la supuesta limpieza urbana, mientras apunta su cámara a contenedores desbordados de basura en plena calle. “Es impresionante lo limpia que está la ciudad”, afirma irónicamente mientras camina por áreas de La Habana Vieja, visiblemente abandonadas.
Dos Cubas: La de los turistas y la de los cubanos
El video también expone el contraste entre los hoteles de lujo, los automóviles destinados al turismo y la situación de los ciudadanos locales. Netto recalca que no todos tienen acceso a los mismos servicios, alimentos, ni precios.
“Hay un tratamiento diferente para los cubanos y para los turistas”, expresó.
Este video es la continuación de la crónica viral que publicó días atrás, donde relató sus primeras horas en la isla y denunció el desabastecimiento, los apagones y el cambio de divisas informal como única opción viable para turistas como él.
En esa ocasión, Netto explicó que al llegar a Cuba tenían previsto gastar 55 dólares el primer día, pero solo el taxi costó 20. Incapaces de pagar en moneda nacional o usar tarjetas, recurrieron al mercado informal, donde cambiaron dólares a 350 pesos, frente a los 150 que ofrece el Estado.
No había corriente en la ciudad y no le permitían pagar con su tarjeta de crédito. El dinero que tenía en efectivo, tras venderlo en plena calle, lo usó para comprar lo básico: arroz, huevos, pan con insectos y tres papas. “No había vegetales en el supermercado”, dijo, lamentando también haber visto a niños pidiendo dinero en la calle.
“El salario mínimo en Cuba es de 2.100 pesos. Una cubeta de 30 huevos nos costó 2.000. ¿Qué tipo de igualdad es esta?”, se preguntó Netto, quien terminó dejando su hospedaje en un Airbnb y alojándose en un hotel de lujo para sobrevivir en Cuba, porque los apagones no lo dejaban disfrutar la estancia en la isla.
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