Amelia Calzadilla, una cubana conocida por sus críticas directas hacia el régimen cubano, compartió en sus redes sociales una desgarradora historia sobre su tercer parto en Cuba, ocurrido en 2019, el cual casi le cuesta la vida debido a una serie de negligencias médicas.
Su relato ha conmovido a muchos, revelando las deficiencias y riesgos de un sistema de salud que, en su caso, puso en peligro su supervivencia y la de su bebé.
En una publicación de Facebook, Calzadilla detalló cómo un diagnóstico de cálculo fetal incorrecto durante su embarazo llevó a que la obligaran a parir un niño que pesaba casi 5 kg (11 libras).
Esta decisión errónea no solo causó un sufrimiento innecesario, sino que derivó en una hemorragia masiva 10 días después del parto, con graves consecuencias para su salud.
"Me hicieron parir un niño que pesaba casi 11lb, lo cual me ocasionó una hemorragia a los 10 días de parida, con peligro para la vida", relató Calzadilla, quien no dudó en compartir imágenes del bebé al nacer y en los días posteriores, para que sus seguidores pudieran evaluar si el parto debería haber sido natural o si, en cambio, una cesárea era lo indicado.
Lo más impactante de su experiencia fue la falta de explicación por parte de los médicos sobre la situación.
"Jamás nos dieron una explicación sensata de por qué me habían expuesto a tamaño riesgo", recordó Calzadilla, quien también narró cómo la atención médica se limitó a una serie de intervenciones de emergencia, incluida la cauterización de arterias cervicales, realizada "a sangre fría" para salvarle la vida.
"Nunca reconocieron que la consecuente hemorragia uterina y la resultante cauterización (...) tuvieron que ver con el tamaño del feto", lamentó.

Amelia también compartió el sufrimiento de su madre, quien se desesperó al enterarse de que su hija estaba en estado crítico en terapia intensiva.
"Mi mamá por poco se vuelve loca cuando supo que estaba en terapia reportada con peligro para la vida y con tres bebitos en ese entonces que me necesitaban viva", explicó, detallando el dolor que sufrió su familia ante la incomprensión y la soberbia del personal hospitalario, que incluso intentó minimizó la gravedad de la situación.
"En más de una ocasión le pidieron que se calmara, incluso con la soberbia de creer que no tenía motivos para estar molesta, y otros entendían que ella y yo debíamos estar agradecidos porque me salvaron después de casi haberme matado", cuestionó.
Según Calzadilla, esta tragedia pone de manifiesto los peligros del sistema de salud en Cuba, donde la falta de recursos, las pruebas médicas mal realizadas y los diagnósticos erróneos son una constante.
"Cuando digo que la situación de nuestro sistema de salud pone en peligro la vida de sus pacientes me refiero a esto", comentó, haciendo un llamado de alerta a aquellos que aún creen en la supuesta excelencia del sistema cubano.
La joven recordó cómo una simple prueba médica o un diagnóstico adecuado habría marcado la diferencia entre la vida y la muerte.
Su relato no solo ha tocado a quienes siguen su activismo, sino que ha generado una reflexión más amplia sobre la precariedad del sistema sanitario cubano, que sigue siendo uno de los pilares en los que el régimen justifica su supuesta eficacia, a pesar de las innumerables fallas que afectan a millones de ciudadanos.
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