Precios en Amazon suben tras nuevos aranceles de EE.UU. a productos chinos



Caja de Amazon (Imagen referencial) Foto © Flickr / Creative Commons

Este artículo es de hace 1 año

Un efecto colateral de la escalada arancelaria decretada por la administración Trump contra importaciones procedentes de China ya comienza a notarse con fuerza en las operaciones de Amazon.

Cientos de vendedores en el gigante del comercio electrónico han trasladado a los consumidores el encarecimiento derivado de los nuevos gravámenes, generando aumentos de precios que en algunos casos superan el 30 %.

Según datos recogidos por la firma de análisis SmartScout, 930 artículos han experimentado un alza media del 29 %, con aumentos que abarcan desde bolsos de pañales e imanes de nevera hasta collares de fantasía, utensilios de cocina y juguetes.

Ropa, joyería, productos para el hogar, material de oficina y pequeños aparatos electrónicos figuran entre las categorías más golpeadas por el incremento de los costes de importación.

La presión recae en buena medida sobre el 60 % de las ventas que Amazon canaliza a través de su plataforma de vendedores externos, muchos de los cuales, afincados en China o dependientes de proveedores chinos, operan con márgenes reducidos.

Al aumento de la carga arancelaria se suman tarifas crecientes por almacenamiento y logística, los costos de envío y la inversión publicitaria dentro del mismo marketplace, lo que deja a los comerciantes sin margen de maniobra.

El propio director ejecutivo de Amazon, Andy Jassy, reconoció en entrevista con CNBC que, aunque la compañía hará "todo lo posible" para suavizar el impacto, algunos vendedores se verán obligados a repercutir el coste extra de los aranceles- actualmente fijados en el 145 % para la mayoría de productos chinos- en el precio final al consumidor.

Jassy adelantó que Amazon renegociará condiciones con ciertos proveedores, pero admitió que la solución no será universal.

El caso Zulay Kitchen en Florida: traslado de la producción y recortes

En Florida, Zulay Kitchen, empresa vendedora de electrodomésticos de cocina fabricados en China, afronta la tesitura de redefinir su cadena de suministro.

Aaron Cordovez, cofundador de la firma, detalla a CNBC que prevén reubicar la manufactura en India, México y otros mercados con gravámenes más suaves, pero el proceso tardará como mínimo uno o dos años. Mientras tanto, han tenido que prescindir del 19 % de su plantilla, recortar la inversión en marketing digital y por supuestos, subir los precios a los clientes.

Algunos vendedores optan por escalonar incrementos moderados en varias semanas o limitar los ajustes a productos esenciales. El objetivo es no ser penalizados por los algoritmos de Amazon que determinan la casilla de compra -la vitrina virtual que decide qué oferta aparece primero- ni perder posiciones en los resultados de búsqueda.

Amazon, por su parte, recuerda que mantiene intactas sus políticas de fijación de tarifas: "Los vendedores fijan sus propios precios, y nosotros nos encargamos de destacar las mejores ofertas como 'Ofertas Destacadas', para ofrecer a los clientes precios bajos en una amplia selección", señaló un portavoz en un comunicado.

Un horizonte de negociación difuso

En paralelo a estos ajustes, la Casa Blanca ha intentado proyectar optimismo sobre un posible acuerdo con Pekín que rebaje el tipo impositivo del 145 % actual a un rango del 50–65 %.

El presidente Donald Trump afirmó que altos funcionarios estadounidenses y chinos se reúnen "constantemente" para fructificar un pacto, aunque se negase a detallar interlocutores o fechas.

Beijing, sin embargo, ha desmentido de forma contundente esas declaraciones. El portavoz del Ministerio de Comercio, He Yadong, declaró que "no hay negociaciones comerciales en curso" y tachó de "especulativas" las informaciones sobre avances en las conversaciones.

Por su parte, Guo Jiakun, del Ministerio de Exteriores, catalogó las afirmaciones de Trump como "noticias falsas" y exigió diálogo "sobre la base de la igualdad y el respeto mutuo".

Este choque de versiones mantiene en vilo a comerciantes y consumidores.

Muchos vendedores con inventario para seis meses depositan sus esperanzas en un desenlace negociado, mientras ajustan precios y estrategias de promoción para capear la tormenta arancelaria.

Hasta entonces, los aumentos de hasta un tercio en el coste de productos cotidianos se han convertido en un nuevo factor de tensión en la economía digital y en una prueba de fuego para la resistencia de pequeñas y medianas empresas en la plataforma de Amazon.

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