Las autoridades continúan revelando nuevos y estremecedores detalles del trágico tiroteo ocurrido el jueves en el concesionario Priced Right Motors, en el suroeste de Miami-Dade.
La víctima mortal ha sido identificada como Eduardo Juan Rivero, quien era el dueño del Dealer y reconocido por su trato amable y dedicación al trabajo.
Rivero murió tras recibir varios impactos de bala disparados por su medio hermano, Roberto Leyva, de 49 años, en un acto de violencia familiar que también dejó a otro hombre herido de gravedad.
Identifican al segundo herido
Entre las novedades confirmadas, las autoridades identificaron al segundo herido como Armando Yadró Alea, de 35 años, quien también recibió disparos durante el ataque y permanece hospitalizado.
La respuesta policial en este violento caso en Miami incluyó unidades SWAT, equipos K-9 y un amplio operativo de bloqueo en calles cercanas.
Roberto Leyva, quien abrió fuego en el concesionario ubicado en la avenida 73 y la calle 45 del suroeste, resultó herido en el intercambio de disparos con la policía y se encuentra en condición crítica en un hospital local.
En la escena del crimen, las autoridades recuperaron un rifle largo y una pistola, armas que fueron utilizadas en el ataque.
El atacante padece una enfermedad mental
Otro dato relevante lo aportó el testimonio de Nicole García, amiga cercana de la víctima, quien aseguró que el agresor padece de una enfermedad mental y, aun así, había tenido acceso a armas de fuego.
El tiroteo se desató tras una pelea relacionada con viejas tensiones familiares. "Nunca pensé que eso podía pasarle a él", lamentó, refiriéndose a Rivero a quien describió como una bella persona.
Esta información se suma a reportes previos que ya señalaban que Leyva enfrentaba adicciones y conflictos personales, sintiéndose la "oveja negra de la familia".
El video que muestra el pánico en este ataque
Un video de vigilancia de un edificio cercano registró el momento en que varios niños corren buscando refugio tras los primeros disparos. Frente al concesionario se encuentra una academia de animadoras, donde al menos 20 niñas quedaron atrapadas durante el tiroteo.
Testigos describieron escenas de terror, con ráfagas de disparos separadas por breves silencios y padres desesperados tratando de proteger a sus hijos.
A las afueras del HCA Florida Kendall Hospital, familiares de Rivero, entre lágrimas, pidieron justicia. Uno de sus hermanos expresó: "El pistolero está vivo y acabó con la vida de mi hermano menor. Ojalá lo metan en la cárcel".
La comunidad sigue conmocionada mientras Priced Right Motors permanece cerrado. La investigación policial sigue activa, centrada en esclarecer cómo el atacante, pese a su historial de salud mental y consumo de sustancias, pudo acceder a las armas utilizadas en esta tragedia.
La madre de la víctima y de su asesino, pidió a la prensa que respeten su privacidad en este momento de tanto dolor.
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