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El gobierno de Estados Unidos renovó este viernes su llamado a la extradición de Joanne Chesimard, también conocida como Assata Shakur, una fugitiva condenada por el asesinato de un policía estatal en 1973 y que se encuentra refugiada en Cuba desde hace cuatro décadas.
"El FBI ofrece una recompensa de hasta 1.000.000 de dólares por información que conduzca directamente a la captura de Joanne Chesimard, buscada por escapar de una prisión en Clinton, Nueva Jersey, mientras cumplía una condena de cadena perpetua por el asesinato de un agente de la Policía Estatal de Nueva Jersey el 2 de mayo de 1973", recordó hoy la entidad a través de X.
Chesimard, ahora de 77 años, fue sentenciada a cadena perpetua en 1977 por el asesinato del agente Werner Foerster durante una parada de tráfico en la autopista de Nueva Jersey.
Según las autoridades, abrió fuego contra los oficiales junto a dos cómplices como parte de su militancia en el Ejército de Liberación Negra (Black Liberation Army), un grupo radical que operaba en los años 70. Fue detenida y condenada, pero escapó de prisión en 1979 y reapareció en Cuba en 1984, donde recibió asilo político.
“Hoy, 52 años después del brutal asesinato del agente Foerster, seguimos buscando justicia”, afirmó el secretario de Estado, Marco Rubio, en un mensaje publicado en redes sociales. “El régimen cubano debe dejar de proteger a asesinos y entregar inmediatamente a Joanne Chesimard y a todos los prófugos estadounidenses que alberga”., señaló.
Assata Shakur se convirtió en 2013 en la primera mujer incluida en la lista de los terroristas más buscados del FBI. Las autoridades estadounidenses la consideran una "terrorista doméstica" y advierten que debe ser considerada “armada y peligrosa”.
El caso ha sido durante décadas un punto de fricción en las relaciones diplomáticas entre Washington y La Habana.
Mientras el gobierno estadounidense insiste en su extradición, las autoridades cubanas han sostenido que se trata de una perseguida política.
La figura de Shakur ha sido objeto de controversia. Mientras para el FBI es una criminal peligrosa, organizaciones de derechos civiles y activistas la consideran un símbolo de la resistencia negra en EE.UU.
Su autobiografía, publicada en 1987 desde Cuba, es leída en círculos académicos y militantes. Además, es madrina del fallecido rapero Tupac Shakur, lo que ha mantenido su imagen viva en la cultura popular afroamericana.
La posibilidad de su extradición ha sido discutida en diversas ocasiones, incluso en contextos de negociaciones bilaterales entre EE.UU. y Cuba, pero hasta el momento no se ha logrado ningún avance. Actualmente, se estima que más de 70 ciudadanos estadounidenses prófugos de la justicia residen en la isla caribeña.
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