Vladímir Putin tiene previsto reunirse esta semana con Miguel Díaz-Canel, como parte de una serie de encuentros bilaterales programados en el marco de las celebraciones por el 80º aniversario de la victoria sobre el nazismo, que tienen lugar en Moscú.
Según informó el asesor del Kremlin, Yuri Ushakov, el encuentro entre ambos líderes está previsto para este miércoles, pero antes Putin se reunirá con el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.
Lo más leído hoy:
El mandatario ruso tiene previsto celebrar más de 15 encuentros bilaterales entre el 7 y el 10 de mayo -incluido el chino Xi Jinping-, y con representantes de países como Egipto, Serbia, Brasil o Vietnam.
En medio de una severa crisis económica que ha sumido a Cuba en una espiral de apagones, escasez y migración masiva, Díaz-Canel busca en Moscú algo más que una foto protocolar.
Su reunión con Putin podría ser una de las pocas vías abiertas para conseguir apoyo material concreto en un contexto internacional donde La Habana cada vez cuenta con menos aliados dispuestos a tenderle la mano.
Díaz-Canel se encuentra en territorio ruso desde el domingo pasado.
Su primera escala fue en San Petersburgo, donde se reunió con el gobernador local, Alexandr Beglov, para discutir la posible apertura de vuelos directos entre esa ciudad y La Habana, con la esperanza de estimular un sector turístico que apenas logró atraer medio millón de visitantes extranjeros en los primeros tres meses del año, muy lejos de las metas oficiales.
Rusia es, pese a todo, uno de los pocos países que aún envía turistas con regularidad a la isla caribeña.
La reunión con Putin, sin embargo, se vislumbra como el verdadero objetivo de esta visita oficial. La Habana sabe que la relación con el Kremlin puede ser su último bastión estratégico para aliviar una economía colapsada.
En ese sentido, la agenda incluye visitas a centros científicos vinculados a sectores como la biotecnología, la energía y la inteligencia artificial, áreas en las que el régimen cubano espera conseguir inversiones, transferencia tecnológica o acuerdos de cooperación.
Pero el contexto que rodea este viaje también evidencia el lugar subordinado que Cuba ocupa hoy en el tablero geopolítico de Moscú.
A su llegada al aeropuerto, el cubano fue recibido por el viceministro de Relaciones Exteriores, Sergey Ryabkov, y no por Putin ni por alguna figura de alto rango de su gobierno, como sí ha ocurrido con otros aliados estratégicos de mayor peso en visitas pasadas.
Este tratamiento protocolar sugiere que, pese al discurso de "hermandad histórica" entre ambos países, La Habana ocupa hoy un lugar periférico en la lista de prioridades del Kremlin. Y aun así, el gobierno cubano no tiene muchas más opciones.
La fragilidad de la economía cubana no deja margen para romanticismos ideológicos.
El país enfrenta una crisis humanitaria silenciosa, marcada por un desabastecimiento estructural de alimentos, medicamentos y combustible, cortes eléctricos cada vez más prolongados, y una inflación galopante que ha empobrecido a amplios sectores de la población.
En este panorama, el viaje a Moscú se presenta como una necesidad desesperada más que como una elección estratégica.
El diario oficial cubano Granma intenta imprimir solemnidad al viaje de Díaz-Canel, destacando la conmemoración de los 65 años del restablecimiento de relaciones diplomáticas entre ambos países y la participación del mandatario en el desfile militar en la Plaza Roja.
Durante su visita a San Petersburgo, colocó una ofrenda floral ante la estatua de Lenin y participó en actos conmemorativos. También agradeció el respaldo de Rusia frente al embargo estadounidense, y criticó las sanciones impuestas por la OTAN tras la invasión de Ucrania.
Sin embargo, más allá de estos actos simbólicos, la ciudadanía cubana espera respuestas prácticas: combustible, alimentos, financiamiento o acuerdos que se traduzcan en alivios reales a su día a día.
En ese sentido, la reunión con Putin podría servir para abrir al camino a nuevas líneas de crédito, flexibilizar pagos pendientes o recibir ayuda técnica directa, o a la firma de nuevos pactos turísticos, como el anunciado con la agencia rusa Rus Cuba Dive para promover el buceo en la Ciénaga de Zapata.
La visita de Díaz-Canel se da, además, en un contexto regional complejo, donde regímenes aliados como Venezuela o Nicaragua enfrentan también presiones internas y externas.
En ese triángulo político, Moscú busca seguir siendo el sostén de gobiernos afines en el hemisferio occidental, incluso si estos ya no representan, en términos económicos, una inversión redituable.
Su viaje se extenderá hasta el 10 de mayo, y se espera que la reunión formal con Putin se produzca en las próximas horas.
Lo acompaña una delegación integrada por el canciller Bruno Rodríguez, el ministro de Comercio Exterior, Oscar Pérez-Oliva, y otros altos funcionarios, que buscan consolidar acuerdos bilaterales en medio de la etapa más crítica para la economía cubana en décadas.
A falta de grandes anuncios, lo que muchos observadores anticipan es un intento de asegurar gestos de respaldo simbólicos -y quizás algún salvavidas financiero- que pueda exhibirse de vuelta en La Habana como prueba de que Cuba "no está sola".
En una nación donde el hambre, la incertidumbre y el éxodo marcan la cotidianidad, incluso un gesto menor del Kremlin puede ser convertido en propaganda de resistencia.
Pero la realidad no espera discursos. Y los cubanos, cada vez más escépticos, saben que no todo desfile viene acompañado de pan.
Preguntas frecuentes sobre la reunión entre Putin, Díaz-Canel y Nicolás Maduro en Moscú
¿Por qué es importante la reunión entre Vladimir Putin y Miguel Díaz-Canel?
La reunión entre Putin y Díaz-Canel es importante porque Cuba enfrenta una crisis económica severa y necesita apoyo material, lo cual busca obtener del gobierno ruso. Moscú se presenta como un aliado estratégico en un momento de aislamiento internacional para La Habana, y esta reunión podría resultar en acuerdos que proporcionen algún tipo de alivio económico a Cuba.
¿Qué busca Cuba en su relación con Rusia?
Cuba busca apoyo económico y tecnológico de Rusia para enfrentar su crisis económica y humanitaria. La Habana espera obtener inversiones y cooperación en sectores como la biotecnología, la energía y la inteligencia artificial, además de posibles líneas de crédito y acuerdos para exportaciones cubanas a Rusia.
¿Cómo ha sido el recibimiento de Díaz-Canel en Rusia?
El recibimiento de Díaz-Canel en Rusia ha evidenciado una posición subordinada del régimen cubano frente al Kremlin. A diferencia de otros líderes internacionales, Díaz-Canel fue recibido por el viceministro de Relaciones Exteriores ruso, lo que sugiere que Cuba ocupa un lugar periférico en las prioridades diplomáticas de Rusia.
¿Qué implicaciones tiene la dependencia de Cuba hacia Rusia?
La dependencia de Cuba hacia Rusia implica una relación asimétrica en la que La Habana busca desesperadamente apoyo económico, mientras el Kremlin utiliza esta relación para ampliar su influencia geopolítica en América Latina. Esta alianza puede fortalecer la posición de Cuba a corto plazo, pero también la ata a un socio internacional bajo sanciones y aislamiento diplomático.
Archivado en:
