La Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos se plantó ante el presidente Donald Trump y decidió mantener sin cambios los tipos de interés en su rango actual del 4,25 % al 4,5 %, mientras lanzó una contundente advertencia sobre los efectos negativos que podría tener la nueva política arancelaria en la economía del país.
En un contexto de creciente tensión comercial, el presidente de la Fed, Jerome Powell, alertó que el mantenimiento de los aranceles “probablemente” generará una combinación peligrosa: un repunte de la inflación, una ralentización del crecimiento económico y un aumento del desempleo, citó la agencia de noticias EFE.
Aunque evitó mencionar directamente a Trump, sus declaraciones dejaron claro el impacto que las recientes medidas proteccionistas están teniendo en la economía estadounidense.
La advertencia llega tras la publicación de datos que revelan una contracción del PIB del 0,3 % en el primer trimestre del año, el primer retroceso desde 2022, y un aumento del déficit comercial que alcanzó los 140.500 millones de dólares en marzo.
Powell se ha mantenido firme ante las presiones políticas encabezadas por Trump para que se reduzcan los tipos de interés —el mandatario insiste en que “no hay inflación” y critica a Powell desde su red Truth Social—. El presidente del banco central subrayó que su prioridad es la estabilidad económica y que no cederá a presiones políticas.
“Usaremos nuestras herramientas para fomentar el máximo empleo y la estabilidad de precios. Solo consideraremos los datos económicos, no los comentarios políticos”, afirmó Powell en rueda de prensa.
En una escalada de tensiones, Trump no solo ha cuestionado públicamente las decisiones de Powell, sino que ha insinuado que podría destituirlo antes del final de su mandato, previsto para 2026.
En sus declaraciones más recientes, el presidente elogió los aranceles como una fuente de “riqueza para Estados Unidos” y acusó a la Fed de frenar el progreso económico.
Analistas e inversionistas observan con preocupación la posibilidad de una injerencia directa del Ejecutivo en la independencia de la Fed. “Si se erosiona la autonomía del banco central, los mercados podrían reaccionar de forma muy negativa”, advierte Krishna Guha, de Evercore ISI.
La economía estadounidense enfrenta ahora una encrucijada. Mientras la Casa Blanca defiende los aranceles como una estrategia para fortalecer la industria nacional, los datos muestran señales de desaceleración y aumento del déficit comercial.
Powell ha dejado claro que la Fed está preparada para actuar, pero que no tomará decisiones precipitadas.
Este enfrentamiento marca un momento clave en la relación entre la política monetaria y la política comercial del país, con implicaciones que podrían extenderse mucho más allá de las fronteras estadounidenses.
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