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Heydi Sánchez Tejeda publicó este domingo una sencilla pero emotiva felicitación por el Día de las Madres en sus redes sociales; sin embargo, el gesto cobró un enorme peso emocional al tratarse de su primera vez lejos de su hija lactante en una fecha tan significativa, tras haber sido deportada desde Estados Unidos a Cuba.
Lejos de su pequeña y sin poder abrazarla en una fecha tan simbólica, el mensaje de Sánchez ha conmovido a muchos usuarios que, conscientes de su situación, han comentado su publicación con mensajes de apoyo, fe y solidaridad.
“Feliz día para ti, guerrera valiente, muchas bendiciones y que Dios ponga su mano y te conceda tus peticiones. Tenemos fe de que así será”, escribió Ely De La Rosa.
Otras personas también se unieron con palabras de aliento: “Decirte felicidades es una palabra que hoy no cabe en tu pecho, mi vida. Paz, tranquilidad, gran guerrera… y tendrás mucha felicidad con esa nena”, comentó Maritza Capoye.
“Muchas felicidades para ti, madre valiente y virtuosa. El Dios de los cielos te conceda las peticiones de tu corazón”, expresó Magaly González, mientras que Meyli Silvera añadió: “Muchas felicidades, mi niña. Dios permita y estés con tu pequeña pronto”.
Para Heydi, este Día de las Madres ha sido sin duda un día de dolor y resistencia, marcado por la separación forzada y la ausencia de su hija, quien, según familiares cercanos, no deja de llorar por su mamá.
Su caso refleja el drama humano de la migración forzada, la separación familiar y el costo emocional que enfrentan muchas mujeres cubanas que, en busca de un mejor futuro, han terminado lejos de sus hijos y sin respuestas claras sobre cuándo podrán reunirse.
¿Qué se sabe sobre el caso de esta madre cubana?
Heydi Sánchez Tejeda, madre cubana de 44 años, fue detenida sin previo aviso durante una cita de rutina con el ICE en Tampa, Florida, y deportada el 23 de abril de 2025, a pesar de estar legalmente casada con un ciudadano estadounidense, tener una petición familiar activa y carecer de antecedentes penales.
Su hija, una bebé de apenas un año que aún lactaba, quedó al cuidado del padre en Estados Unidos, desatando una oleada de indignación pública.
Desde su regreso forzoso a La Habana, Heydi vive en una angustia permanente. Recorre varias veces al día las calles cercanas a casa de sus padres en busca de señal para hacer videollamadas con su hija.
En esas breves conexiones, madre e hija lloran juntas, y la pequeña intenta acariciar la pantalla del teléfono. “Mi bebé me necesita”, rogó la madre en un video dirigido al presidente Donald Trump, en el que pidió compasión para poder reunirse con su familia.
El caso de Heydi ha provocado una fuerte respuesta en redes sociales, donde una imagen suya llorando desconsoladamente circuló ampliamente.
La fotografía fue publicada por el periodista Javier Díaz y mostró el rostro humano de una política migratoria sin rostro, capaz de separar a una madre lactante de su hija. “El día que me la quitaron, me arrancaron el alma”, confesó Heydi en una entrevista.
Desde Estados Unidos, su esposo, Carlos Yuniel Valle, ha denunciado públicamente la forma en que fue tratada su esposa. En redes sociales publicó: “Separaron a una niña de su madre. Mataron en vida a una madre, a un padre y el futuro de una niña”. Mientras tanto, la bebé ha sido atendida médicamente por la ansiedad y el sufrimiento emocional causados por la separación.
El caso ha resonado también en el Congreso de Estados Unidos. La congresista demócrata por Tampa, Kathy Castor, se reunió con el esposo de Heydi y exigió una reunificación urgente por razones humanitarias.
Por su parte, la congresista María Elvira Salazar usó el caso como ejemplo de la necesidad de aprobar una reforma migratoria compasiva.
La abogada de Heydi, Claudia Cañizares, ha denunciado irregularidades en el procedimiento y explica que, aunque la madre cubana tenía derecho a solicitar un perdón y ajustar su estatus por su esposo, ICE ejecutó su deportación sin dar margen de defensa. Ahora, la familia enfrenta un proceso legal que podría demorar años.
Convertida en un símbolo de las familias migrantes rotas por decisiones administrativas, Heydi Sánchez se aferra a su fe y a la solidaridad que ha recibido. “Me arrancaron a mi hija de los brazos”, ha repetido en entrevistas. Y desde La Habana, cada día lucha con la esperanza de volver a abrazarla.
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