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Mientras Cuba atraviesa una de sus peores crisis económicas, el gobierno de Miguel Díaz-Canel intensifica su alineación estratégica con China, a quien califica como “socio claro” de América Latina y el Caribe frente a lo que percibe como el resurgimiento de políticas imperialistas por parte de Estados Unidos.
Desde Beijing, el canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla encabeza la delegación oficial de la isla comunista en la IV Reunión Ministerial del Foro China-CELAC, donde en entrevista con Prensa Latina, destacó el valor geopolítico del gigante asiático como actor clave para un “orden internacional más justo” y alternativa al “excluyente y disfuncional sistema global actual”.
“Nuestra región encuentra en China un socio claro, basado en la complementariedad, el beneficio recíproco y el respeto a nuestra cultura e independencia”, subrayó Rodríguez en forma de halago para quien puede resultar un “salvavidas”.
China como alternativa ante EE.UU.
El canciller cubano insistió en que la relación con Beijing representa una opción distinta frente a lo que denunció como intentos de Washington por revivir la Doctrina Monroe y el “Destino Manifiesto”. En ese contexto de manidas frases, China aparece como un aliado económico, diplomático y simbólico en el llamado fortalecimiento del Sur Global.
La postura oficial fue reforzada por el dictador Miguel Díaz-Canel, quien sostuvo el pasado viernes un encuentro con el presidente chino Xi Jinping en Moscú, durante los actos por el 80 aniversario de la victoria contra el fascismo.
En redes sociales, Díaz-Canel calificó el encuentro como “cordial” y reafirmó los lazos entre ambos partidos comunistas.
Cooperación en el Foro China-CELAC
La cita ministerial en Beijing, que agrupa a cancilleres y líderes regionales como Lula da Silva (Brasil), Gustavo Petro (Colombia) y Gabriel Boric (Chile), busca avanzar en una agenda común de desarrollo, comercio e integración Sur-Sur.
El dirigente comunista Rodríguez aseguró que el Foro nació “naturalmente en La Habana” y representa una plataforma legítima para articular intereses comunes frente a un mundo fragmentado por guerras arancelarias y crisis estructurales.
El comunicado conjunto anticipa el fortalecimiento de un mecanismo de cooperación multilateral centrado en la autosuficiencia, la estabilidad regional y la voz colectiva del Sur Global.
La diplomacia cubana se presenta como promotora de ese modelo, pese al contraste con la severa situación interna que vive el país, donde las familias sufren apagones prolongados y carecen de servicios básicos.
Un acercamiento en medio de sospechas
Este nuevo impulso a las relaciones con China ocurre en medio de recientes informes sobre la posible presencia de bases militares chinas en territorio cubano, además del trasfondo de la guerra comercial entre Washington y Beijing.
Aunque el régimen presenta esta alianza como una vía para resistir la presión externa, el contexto local revela una Cuba sumida en el colapso energético, sanitario y económico, donde el acercamiento con China podría leerse tanto como una tabla de salvación como una reafirmación ideológica en tiempos de aislamiento internacional creciente.
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