El secretario de Estado, Marco Rubio, calificó este martes de “absurdo” pretender que se acepte la entrada de todos los migrantes que quieran vivir en Estados Unidos.
Durante una comparecencia ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, Rubio dejo entrever, incluso, que debería revisarse la prioridad que actualmente se otorga al criterio de la reunificación familiar.
“Nuestra política de inmigración debe basarse sobre el interés nacional de Estados Unidos, punto. Fin de la historia”, afirmó el secretario de Estado con contundencia, al responder una pregunta posterior a sus declaraciones.
A continuación, añadió que si existiera un subconjunto de personas “más fáciles de verificar” y a “quienes entendemos mejor”, estas podrían tener algún tipo de preferencia.
“Hay muchas historias tristes en el mundo. Millones de personas en todo el mundo. Es conmovedor. No podemos asumir a millones de personas en todo el mundo. Ningún país puede”, afirmó de forma tajante.
El alto cargo republicano subrayó la necesidad de establecer un proceso claro de selección sobre quiénes deben ser admitidos y a quiénes se debe priorizar.
“Desafortunadamente, bajo nuestras leyes actuales el sistema se basa principalmente en conexiones familiares, y no en lo que cada persona pueda aportar a la sociedad desde un punto de vista meritocrático. Eso debe cambiar. Pero eso requerirá cambios estatutarios”, añadió.
Para Rubio, “lo esencial” es aceptar que resulta “absurdo” pensar que cualquier persona tiene el derecho automático de emigrar a Estados Unidos.
“Es absurdo. Ningún país… ningún país tiene una política de inmigración así”, concluyó el político cubanoamericano, cuyos padres emigraron de Cuba a Estados Unidos en 1956.
Visión de política exterior: "Estados Unidos está de vuelta"
Rubio defendió la actual política exterior del gobierno como una restauración del liderazgo estadounidense.
“Hoy, Estados Unidos está de vuelta", se puede leer al inicio de la declaración escrita publicada en la web del Departamento de Estado.
El político resaltó una serie de medidas adoptadas para reforzar la seguridad y proteger los intereses del país:
-Fortalecimiento de alianzas regionales con México, El Salvador y otros países para frenar la migración ilegal y enfrentar organizaciones criminales como la MS-13.
-Revisión de visados y estatus migratorio para personas consideradas amenazas a la seguridad.
-Actuaciones diplomáticas decisivas para resolver conflictos, incluyendo un acuerdo de paz entre Ruanda y la República Democrática del Congo.
Rubio también destacó el compromiso con una política comercial nacionalista.
“Estamos reestructurando la relación comercial de Estados Unidos con el mundo mediante aranceles que promueven el crecimiento para equilibrar el comercio y aumentar los ingresos", dijo en referencia a los polémicos aranceles impuestos por Trump.
Enfrentamiento a China y reforma del Departamento de Estado
Uno de los pilares de su intervención fue el endurecimiento de la postura hacia China, denunciando prácticas abusivas y el tráfico de fentanilo. Asimismo, presentó una reorganización del Departamento de Estado:
-Introducción del Fondo de Oportunidades América Primero (A1OF) de 2.900 millones de dólares para responder con agilidad a crisis globales y promover objetivos estratégicos.
-Eliminación de programas “ideologizados” y reformas para concentrar los recursos en intereses diplomáticos concretos.
Rubio, finalmente, criticó con dureza el rumbo que tomó el Departamento de Estado en la anterior Administración.
"Un Departamento de Estado donde todo tomó demasiado tiempo, costó demasiado dinero, involucró a demasiadas personas y le falló al pueblo estadounidense", concluyó.
Marco Rubio asegura que bajo su liderazgo, el departamento contará con “responsabilidades claras y cadenas de mando”, destacando su compromiso con una diplomacia efectiva y alineada con los intereses nacionales.
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