Una joven cubana residente en Florida conmovió en redes sociales al compartir un video donde muestra cómo prepara una caja con alimentos esenciales para enviársela a su abuela en Cuba, quien actualmente vive sin electricidad ni gas. La usuaria, identificada como @gabriela_delgadoo, decidió documentar el proceso como forma de concienciar sobre la crítica situación en la isla.
“Hagamos juntos una caja para Cuba”, dice Gabriela al inicio del video. Luego explica que la crisis en la isla ha llegado a niveles insoportables y que su abuela no cuenta con los recursos mínimos para cocinar o alimentarse adecuadamente. Por eso, decidió enviarle productos que pueda consumir sin necesidad de electricidad, como latas, papas deshidratadas, galletas y otros alimentos de larga duración.
“La situación en Cuba es crítica y cada día está peor”, expresó. Gabriela destacó que hizo las compras en Aldi, donde encontró mejor relación calidad-precio, gastando 58 dólares en total. “No saben lo feliz que me hace cuando tengo la oportunidad de hacer esto”, dijo emocionada.
El gesto despertó empatía entre cientos de usuarios que reaccionaron con comentarios de apoyo y preguntas sobre el costo y la logística de enviar paquetes a Cuba. Gabriela reveló que el envío le costó 53 dólares adicionales, por lo que el gasto total ascendió a 111 dólares. “Esa me costó 53 el envío y lo que le puse adentro 57”, respondió a una seguidora.
Muchos compartieron experiencias similares, tanto de cubanos como de personas de otras nacionalidades. Algunos expresaron frustración por el mal servicio en determinadas agencias, las largas esperas o los precios abusivos. Otros denunciaron irregularidades y se quejaron del maltrato recibido al intentar enviar ayuda a sus familiares.
En medio de tantos obstáculos, Gabriela confesó sentirse abrumada por la impotencia: “El tema Cuba me llena de impotencia ya que cada día pierdo más las esperanzas de que la dictadura llegue a su fin”, afirmó. La joven, como tantos emigrados, carga con la angustia de ver a sus seres queridos sufrir desde la distancia, sin poder hacer más que enviar ayuda de vez en cuando.
Este tipo de gestos, aunque individuales, se repiten a diario entre la diáspora cubana y reflejan una realidad dolorosa: la dependencia de quienes están dentro de la isla respecto a sus familiares en el exterior. Frente a un sistema que ha colapsado, lo único que queda es el apoyo familiar, los actos de amor y resistencia como el de Gabriela.
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