El gobernante Miguel Díaz-Canel reaccionó a la muerte de la reconocida poetisa oral Juana Tomasa Quiala Rojas, quien falleció este jueves a los 63 años de complicaciones cardíacas.
"Muy impactados con el fallecimiento de nuestra querida Tomasita Quiala, cubana de pura cepa que siempre nos estremecía con sus décimas y profundo amor patrio. En esta hora difícil, envío un abrazo a su familia, a sus amigos y a sus compañeros en el repentismo cubano", dijo en X.
La figura de Tomasita Quiala, considerada la "Reina del Repentismo en Cuba", fue durante décadas un símbolo del talento popular y de la cultura campesina en la Isla.
Invidente de nacimiento, su carrera estuvo marcada por el dominio magistral de la décima y por una entrega total al arte improvisado. Pero también por una fidelidad abierta al régimen cubano, al que apoyó públicamente en múltiples ocasiones.
Sin embargo, ni ese respaldo incondicional ni su prominencia cultural bastaron para evitar que durante un reciente ingreso hospitalario familiares y amigos tuvieran que apelar a la solidaridad de desconocidos para conseguirle medicamentos, debido a la escasez crónica en el sistema de salud.
Apoyo al régimen, no siempre retribuido
Tomasita Quiala fue durante décadas una figura emblemática del repentismo en Cuba.
Su dominio excepcional de la décima, su carisma y su papel activo en la promoción de la cultura campesina la llevaron a escenarios nacionales e internacionales. Fue galardonada con el Premio Nacional de Cultura Comunitaria y se convirtió en un rostro habitual en programas como "Palmas y Cañas".
Además, su adhesión abierta y constante al régimen cubano le garantizó una posición de prominencia dentro del aparato cultural oficialista.
Pero en abril pasado, durante su ingreso en el Hospital Hermanos Ameijeiras para una cirugía del corazón, su caso evidenció una dolorosa contradicción: pese a su cercanía con el poder, necesitó de pedidos públicos en Internet para obtener medicamentos esenciales como Sulfato de Brotamina y anticoagulantes como Nadroeparina o Enoxieparina, indispensables para su tratamiento postoperatorio.
Grupos como la Asociación de Cubanos Residentes en Canadá pidieron ayuda ciudadana para suplir la falta de insumos, apelando a la solidaridad del pueblo cuando el sistema institucional falló.
Un final que retrata el estado de la nación
La muerte de Tomasita Quiala marca el final de una trayectoria artística notable, pero también subraya el drama de un país donde ni siquiera los artistas más comprometidos con el oficialismo están a salvo de la desatención.
Su caso se suma al de otros intelectuales y creadores que, tras años de respaldo al poder, han tenido que depender de redes informales para conseguir atención médica básica.
En marzo, tras sufrir un infarto, permaneció varios días ingresada en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Leopoldito Martínez, en San José de las Lajas, Mayabeque.
Finalmente fue dada de alta. La noticia de su recuperación fue confirmada por el propio gobernante Miguel Díaz-Canel, quien expresó su alegría a través de la red social X.
Legado cultural entre luces y sombras
Nacida en Banes, Holguín, en 1961 y ciega de nacimiento, Tomasita Quiala construyó una carrera singular en el ámbito de la oralidad poética. Fue una mujer de escena, una improvisadora brillante que encarnó la tradición del repentismo campesino como pocas otras artistas.
Sin embargo, su cercanía con el poder político también la situó dentro de una zona ambigua: fue celebrada como símbolo del "patriotismo cultural", pero no escapó a las consecuencias de un sistema que se desmorona, que no protege ni a sus leales.
Más allá de cualquier filiación política, su talento fue real y su contribución al patrimonio innegable. Su fallecimiento interpela profundamente a una sociedad que no logra cuidar ni siquiera a sus más fervientes defensoras.
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