
Vídeos relacionados:
Un motorista cubano aumentó de 150,000 a 200,000 pesos cubanos la recompensa por la devolución de su motocicleta robada en La Habana.
La moto, un modelo Michuzuki NEW PRO eléctrico, fue sustraída el 27 de mayo frente al edificio Super Cake, en la intersección de las calles Zanja y Belascoaín, en Centro Habana.
El afectado, llamado Gregory Karras, compartió un mensaje en los grupos de Facebook "Samsung Galaxy en La Habana" y "Ventas y cambios de celular (La Habana)".
Él detalló que posee información precisa del GPS que señala dos ubicaciones cercanas, a unos 10-20 metros de distancia, lo que podría indicar que la motocicleta se encuentra escondida en un sótano o lugar cerrado.
"No me rendiré hasta que los ladrones van a la prisión. Y aunque nunca encuentre mi motocicleta, la recompensa es encontrar a los ladrones con pruebas", dijo.
"Si ven una batería Mishozuki NEW PRO de 72 V y 70 A, un asiento o piezas de esta motocicleta en línea, avísenme. Están marcadas . No hay repuestos en el mercado, solo de motocicletas robadas", recalcó.
Según Karras, la Policía ya realizó inspecciones en varias viviendas, pero no ha logrado dar con el vehículo.
También pidió que compartieran el anuncio de la motocicleta robada.
"Hoy pierdo yo, mañana ustedes y su familia para los ladrones", afirmó en su mensaje, apelando a la solidaridad de los vecinos.
A quien le brinde alguna pista útil sobre la ubicación exacta de su motocicleta, le garantiza confidencialidad total.
Además, compartió su número de contacto +5359188068 (solo por WhatsApp).
Este tipo de incidentes han cobrado relevancia en la capital cubana, donde el aumento de la delincuencia genera preocupación entre los ciudadanos.
En otro caso reciente, una familia de Camajuaní, Villa Clara, solicitó ayuda ciudadana para localizar una moto robada el pasado 4 de junio, un hecho que ha dejado impotencia e indignación ante la falta de respuesta de las autoridades.
Según el testimonio enviado a CiberCuba, el robo ocurrió alrededor de las 2:00 am, mientras el vehículo se encontraba con candado y asegurado en el portal de la casa, y con los dueños adentro.
Tras llamar a la Policía, esta llegó dos horas después. Aunque se formalizó una denuncia, la moto no fue circulada.
Los afectados cuentan con fotos y grabaciones de cámaras de seguridad, obtenidas por medios propios. Sin embargo, no se ha realizado ninguna acción oficial para localizar el vehículo.
Desesperados, decidieron ofrecer una recompensa de 1,000 USD a quien dé información concreta sobre el paradero del motor o contribuya a hallarlo.
La tendencia a ofrecer recompensas para recuperar pertenencias y localizar a los delincuentes refleja una creciente desconfianza en las autoridades locales y una sensación de impunidad frente a los delitos.
El contexto de inseguridad en La Habana
El robo de la motocicleta de Karras se enmarca dentro de una creciente preocupación por la inseguridad en Cuba. La delincuencia está en aumento y se ha instalado en la sociedad, especialmente en la capital.
La denuncia de Karras, junto con la oferta de recompensa de 200,000 pesos, refleja no solo la desesperación por recuperar lo perdido, sino también un llamado de atención hacia los mecanismos informales que la población utiliza para protegerse en un país donde la respuesta estatal al crimen es insuficiente.
Gregory Karras no es el único que se ha sentido impulsado a actuar de forma privada.
La solidaridad en redes sociales y el aumento de recompensas privadas son síntomas de un país donde muchos sienten que la única forma de recuperar lo perdido o hacer justicia es a través de acciones personales.
Archivado en: