
Varios poblados del municipio de Caimito, en la provincia de Artemisa, permanecieron 21 días sin electricidad tras el robo de aceite dieléctrico de transformadores, una situación que motivó una encendida denuncia pública del periodista y trovador cubano Fidel Díaz Castro, conocido en redes como «Eldiablo Díaz», quien exigió cadena perpetua para los responsables.
En una publicación en su perfil de Facebook, Díaz Castro —exdirector de la revista El Caimán Barbudo y participante del programa televisivo oficialista La Pupila Asombrada— describió la angustia colectiva que vivió como testigo directo durante las labores de reparación en la zona.
«Deberían fusilarlos. // No voy a pedirlo literalmente, para evitar comentarios que me empleen tiempo replicando que no me sobra, pero se merecen 30 años o cadena perpetua y confiscación de toda propiedad y efecto personal (hasta el cepillo de dientes) los que roban el aceite de los transformadores. Deberían juzgarlos por robo, por sabotaje en tiempo de guerra, por traición a la patria y por cuasi genocidio», escribió el periodista.
Díaz Castro narró cómo linieros, autoridades de distintos niveles y vecinos de Caimito y poblados cercanos se congregaron desde el amanecer en torno a los camiones que traían el aceite necesario para restablecer el servicio, en medio de rumores, debates interminables sobre el procedimiento técnico, rezos y maldiciones.
La espera se extendió durante horas, complicada por una tormenta eléctrica en la tarde y por la explosión de al menos un transformador que dio pie a quienes ya habían vaticinado ese desenlace.
El periodista retrató con crudeza las condiciones en que sobrevivieron las familias durante esas tres semanas: «Familias con niños en más de 20 días, de mosquitera, sin siquiera el ventiladorcito recargable, sin agua fría, comprando alimentos ligeros para el día... o sea lo que vivimos durante 15 o 20 horas al día llevado al nunca jamás».
Díaz Castro también recogió rumores sobre la detención de los responsables, y mencionó que, según esos mismos rumores, uno de los implicados habría dejado una hoja con nombres y detalles de los operativos antes de quitarse la vida. Este dato no puede verificarse de forma independiente.
La denuncia del trovador, intelectual integrado al sistema cultural del régimen, y su exigencia de penas extremas refleja hasta qué punto el robo de aceite dieléctrico ha desbordado la tolerancia incluso entre sectores afines al gobierno.
El fenómeno no es exclusivo de Caimito. El ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, reconoció ante la Asamblea Nacional el 29 de julio que «la cantidad de aceite que nos han robado casi es similar a lo que estamos produciendo en el mismo período que nos roban», y advirtió que algunas comunidades han acumulado hasta 105 días sin electricidad por daños en transformadores especiales, de voltajes antiguos y difíciles de sustituir.
En la misma provincia de Artemisa, en mayo un hombre de 36 años fue condenado a 12 años de prisión por robar 70 litros de aceite dieléctrico en una subestación de Cayajabos, hecho que pudo dejar sin servicio a unas 4,000 personas. En Holguín, el robo de aceite lideró los delitos contra el sistema eléctrico hasta finales de julio, representando más de la mitad de 42 hechos registrados en esa provincia.
El aceite se revende en el mercado negro como sustituto de combustible para tractores, a precios de entre 500 y más de 1,000 pesos cubanos por litro, mientras que un solo transformador, en dependencia de su potencia, puede costar entre unos 1.000 y hasta más de 6,000 dólares en el mercado internacional.
Pese al Dictamen 475/2025 del Tribunal Supremo Popular —que instruyó calificar estos actos como sabotaje al Sistema Electroenergético Nacional, con penas de siete a 30 años, cadena perpetua o pena de muerte en casos graves—, los robos continúan multiplicándose y comunidades enteras siguen pagando el precio con semanas o meses a oscuras.
Preguntas frecuentes sobre la crisis energética en Cuba y el robo de aceite dieléctrico
CiberCuba te lo explica:
¿Cuál es la causa principal de los apagones prolongados en Caimito y otras regiones de Cuba?
El robo de aceite dieléctrico de los transformadores eléctricos es una de las causas principales de los apagones prolongados en Caimito y otras regiones de Cuba. Este aceite es crucial para el funcionamiento de los transformadores, y su sustracción deja a las comunidades sin electricidad durante días o semanas, agravando la ya crítica situación energética en el país.
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¿Qué acciones están tomando las autoridades cubanas ante el robo de aceite dieléctrico?
Las autoridades cubanas han intensificado las operaciones contra el robo de aceite dieléctrico, tipificando estos actos como sabotaje al Sistema Electroenergético Nacional. Las penas pueden ir de 7 a 30 años de prisión, cadena perpetua o incluso la pena de muerte en casos graves. Sin embargo, a pesar de estas medidas, el problema persiste y continúa afectando a numerosas comunidades.
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¿Cómo afecta el robo de aceite dieléctrico a la población cubana?
El robo de aceite dieléctrico provoca apagones prolongados que afectan gravemente la vida cotidiana de los cubanos. La población sufre la falta de electricidad, lo que conlleva a la pérdida de alimentos por falta de refrigeración, dificultades para cocinar, y condiciones de vida muy precarias. Además, la crisis energética en general ha llevado a un aumento significativo de la frustración y el descontento social.
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¿Qué impacto tiene el mercado negro en el problema del robo de aceite dieléctrico?
El aceite dieléctrico robado se revende en el mercado negro como combustible para tractores y camiones, debido a su alto valor en un contexto de escasez de combustibles en Cuba. Esto crea un incentivo económico para los ladrones y contribuye a la persistencia del problema, afectando aún más al ya debilitado sistema eléctrico del país.
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