Joven de Florida roba una avioneta y la vuela por varios estados: Así fue su peligrosa aventura

El joven de 27 años se declaró culpable esta semana de una aventura que lo llevará a la cárcel.



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Este artículo es de hace 1 año

Rufus Crane, un joven de 27 años oriundo de Coconut Creek, en Florida, se ha convertido en el protagonista de una historia tan insólita como alarmante.

El pasado miércoles, Crane se declaró culpable ante un tribunal federal de robar una aeronave privada en Georgia y volarla a través de varios estados sin tener licencia para hacerlo, en una maniobra temeraria que ha sacudido al sistema de aviación civil estadounidense.

Robo, despegue y una peligrosa travesía aérea

El 4 de mayo de 2024, Rufus Crane, quien solo contaba con un certificado de piloto estudiante, ingresó sin autorización a un hangar del aeropuerto de Perry, Georgia.

Allí, sustrajo una aeronave Beechcraft Bonanza A-36, una avioneta monomotor de alto rendimiento.

 Beechcraft Bonanza A-36, una avioneta monomotor de alto rendimiento como la utilizada por Rufus Crane (Foto: Bonanza.org)

A pesar de no contar con la formación ni permisos necesarios, Crane logró despegar y volar en plena noche hacia Waxhaw, en Carolina del Norte, aterrizando en el Aeropuerto JAARS-Townsend alrededor de las 12:42 a.m.

Su travesía no terminó ahí.

Apenas unas horas después, el 5 de mayo a las 3:14 a. m., despegó nuevamente, esta vez rumbo al sur.

Intentó reabastecer combustible en Carolina del Sur antes de emprender el viaje de regreso a Georgia.

Sin embargo, al llegar a Perry cerca de las 5:47 a. m., las condiciones climáticas adversas -particularmente la niebla espesa- le impidieron aterrizar con seguridad.

Vuelo en condiciones IFR sin habilitación

La situación se agravó cuando Crane optó por continuar volando a pesar de las condiciones meteorológicas que requerían una habilitación IFR (Reglas de Vuelo por Instrumentos), una cualificación que él no poseía.

En lugar de utilizar señales visuales, debió depender de los instrumentos y sistemas de navegación de la aeronave, un procedimiento complejo reservado a pilotos debidamente entrenados.

La niebla lo obligó a desviarse hacia el Aeropuerto Municipal de Cochran, Georgia, donde logró aterrizar, cargar combustible y posteriormente regresar al aeropuerto de Perry, donde finalmente devolvió el avión al hangar alrededor de las 11:01 a.m.

Transpondedor apagado: un riesgo para la seguridad aérea

Durante toda esta peligrosa incursión, Crane mantuvo el transpondedor de la aeronave apagado, lo que significó que el Bonanza A-36 no emitió señales al control de tráfico aéreo.

Esta acción impidió que las autoridades supieran la ubicación, altitud y velocidad del avión durante su vuelo, elevando considerablemente el riesgo de colisiones y fallos de coordinación en el espacio aéreo.

El comunicado del Departamento de Justicia subrayó en un comunicado la gravedad de este acto:

“Durante estos vuelos, que tuvieron lugar en medio de la noche, también mantuvo apagado el transpondedor del Bonanza, lo que significó que el avión no envió señales al control de tráfico aéreo para proporcionar información sobre la ubicación, altitud y velocidad del avión”.

Cargos y consecuencias legales

Rufus Crane fue formalmente acusado de transporte interestatal de aeronaves robadas, un delito federal que conlleva una pena máxima de diez años de prisión, además de tres años de libertad supervisada y una multa de hasta 250,000 dólares.

La jueza a cargo del caso es Marc Treadwell, y la sentencia está programada para el próximo 17 de septiembre.

Las autoridades federales y locales no han escatimado palabras al condenar el accionar de Crane.

“Al optar por robar una aeronave monomotor y volar a Carolina del Norte, aterrizando en varios aeropuertos regionales durante el trayecto, el acusado puso en riesgo su propia vida y la de otras personas, a pesar de no tener la capacitación completa ni licencia de piloto”, dijo la fiscal federal interina C. Shanelle Booker.

“El robo y la operación no autorizada de una aeronave no es solo un delito contra la propiedad, sino una grave amenaza para la seguridad pública. Las acciones imprudentes del Sr. Crane pusieron en riesgo innumerables vidas en varios estados”, aseveró el capitán James Jones del Departamento de Policía de Perry.

Por su parte, Joseph Harris, agente especial a cargo de la Oficina del Inspector General del Departamento de Transporte, advirtió:

“Una situación como esta puede agravarse rápidamente cuando se ignoran descaradamente leyes y regulaciones cruciales de seguridad aérea”.

El caso de Rufus Crane deja en evidencia cómo una combinación de negligencia, temeridad y vacíos de control pueden desembocar en eventos de alto riesgo para la seguridad nacional.

A la espera de su sentencia, el joven enfrenta ahora el peso completo de la ley federal por un acto que no solo comprometió la propiedad privada, sino que puso en jaque la seguridad del espacio aéreo en un año que ha estado marcado por una importante cantidad de incidentes aéreos de todo tipo en Estados Unidos.

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