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El gobernante cubano Miguel Díaz-Canel y su esposa Lis Cuesta llegaron este martes a Bielorrusia a bordo de un avión de la estatal venezolana Conviasa, en medio de la peor crisis energética que atraviesa Cuba en los últimos años, marcada por apagones de hasta 24 horas y creciente descontento social.
“Querido pueblo: Estamos saliendo a Bielorrusia para realizar visita oficial y participar en la reunión del Consejo Supremo Económico Euroasiático”, anunció Díaz-Canel en la red social X (antes Twitter), antes de partir en la aeronave venezolana, utilizada habitualmente cuando el único IL-96-300 de Cubana de Aviación no está disponible para los viajes largos del oficialismo.
Según reportó el canal estatal bielorruso Belarus 24, el mandatario cubano ya se encuentra en Minsk y su primer punto de agenda será una reunión con el presidente Alexander Lukashenko, uno de sus principales aliados internacionales.
Esta es la segunda visita oficial de Díaz-Canel a Bielorrusia, tras su viaje en 2019. Ambos gobiernos mantienen relaciones diplomáticas desde 1992, consideradas de “excelente nivel” por La Habana, con acuerdos en sectores como biotecnología, agricultura, salud, maquinaria y turismo de sanatorios.
El embajador cubano en Minsk, Santiago Pérez Benítez, afirmó que se han firmado más de 40 convenios universitarios y certificado más de 50 medicamentos bielorrusos, además de proyectarse la modernización de equipos agrícolas y la instalación de centros de ensamblaje en la Isla.
Sin embargo, mientras el gobernante participa en cumbres y encuentros bilaterales, la población cubana enfrenta una grave situación energética. El lunes, la Unión Eléctrica (UNE) reportó afectaciones en el servicio durante todo el día, con un pico de déficit de 1,770 MW en horario nocturno, lo que representa casi la mitad de la demanda nacional.
A esto se suma la incapacidad del sistema eléctrico, afectado por el colapso de varias termoeléctricas, la falta de combustible y la obsolescencia tecnológica. Los recientes 16 parques solares instalados en el país apenas aportan picos de 402 MW, una cifra insuficiente para cubrir la crisis.
Además, las últimas semanas han estado marcadas por protestas de universitarios contra el abrupto aumento de las tarifas de internet móvil, impuestas en dólares por la estatal ETECSA, y la eliminación de recargas en pesos cubanos, lo que ha profundizado la desigualdad en el acceso digital.
Mientras tanto, el gobierno continúa reforzando sus alianzas con regímenes autoritarios como Rusia y Bielorrusia, lo que ha generado escepticismo en la población sobre si estas visitas internacionales se traducirán en beneficios concretos para los cubanos de a pie.
El alquiler de aviones a Conviasa para estos viajes refleja, según analistas, tanto la estrecha relación entre los gobiernos de La Habana y Caracas como las limitaciones de la propia flota aérea cubana, restringida en operaciones internacionales por sanciones y falta de recursos.
El viaje de Díaz-Canel coincide con una oleada de críticas en redes sociales, donde usuarios lamentan que el mandatario y su comitiva viajen al extranjero mientras en la Isla la mayoría sobrevive sin electricidad, entre calor sofocante, escasez de alimentos y deterioro de los servicios básicos.
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