La influencer cubana Imaray Ulloa volvió a sacudir las redes sociales con un video en TikTok donde, entre ironía y dolor, denunció las duras condiciones de vida en Cuba. “Como cuando me dicen: ‘Fui a tu país de vacaciones y me encantó, ahí no hay miseria ninguna. Voy a volver con mi familia y todos mis amigos’”, dice al inicio del video, antes de cambiar el tono y desmontar esa imagen idílica del turismo en la isla.
Con gesto serio y palabras crudas, la influencer invitó a esos turistas a “vivir como mi pueblo, sin leche, sin carne, cocinando con carbón porque le quitan la electricidad por más de 22 horas”. También criticó la imposibilidad de comunicarse debido a los precios dolarizados de ETECSA, mientras los cubanos ganan sus salarios en pesos.
“Exprésate para que veas cómo te encarcelan como ‘preso político’ y te tratan como delincuente”, añadió, denunciando la represión contra la libertad de expresión en Cuba. “Hace más de 60 años que Cuba no es playa, tabaco y ron. Cuba es una cárcel sin voz”, sentenció Ulloa.
El video ha provocado una ola de reacciones en TikTok y otras redes sociales. Decenas de usuarios —muchos desde el exilio y otros desde países como Venezuela— aplaudieron su valentía por hablar con franqueza.“Bravo Imaray, súper compartido”, “Este es tu mejor video”, fueron solo algunos de los cientos de comentarios que celebraron su mensaje.
Una usuaria recordó que su ex cuñada también decía que Cuba era un país libre “hasta que fue de vacaciones, pero no a un hotel cinco estrellas, sino a la casa de un amigo… Les cambió la cara”.
Otros mensajes destacaron la similitud con la situación en Venezuela y Nicaragua. “Dios quiera que la mayoría se expresen así y se pueda cambiar esa realidad”, comentó una seguidora. “Si no alzas la voz, no mereces mis vistas”, agregó otra.
La contundente denuncia de Ulloa reabre el debate sobre el contraste entre la imagen turística que el régimen intenta proyectar y la cruda realidad cotidiana que enfrentan millones de cubanos. Su video no solo ha sido compartido miles de veces, sino que ha encendido un sentimiento de solidaridad entre los que viven fuera y dentro de la isla, reafirmando que, como dijo uno de los comentaristas, “se tenía que decir, y se dijo”.
Archivado en:
