“Vi a la señora pidiendo auxilio y salí desmandado a ayudar en lo que pudiera. Ni camisa me puse. Llegué y aquello estaba guapo de verdad”, relató Marlon Paneque Gutiérrez, un joven residente en la calle Merchán, en Manzanillo, Granma.
Fue uno de los primeros en actuar cuando un incendio de grandes proporciones arrasó tres viviendas de su barrio el pasado miércoles.

Marlon no dudó en lanzarse a salvar lo que fuera posible: “Solo salvamos un ventilador y el televisor; todo lo demás se arruinó porque corríamos mucho peligro dentro de la casa. Para nada soy héroe: lo hice porque lo sentí”, afirmó con humildad.
Su testimonio, compartido por el periodista Roberto Mesa Matos en redes sociales, refleja la valentía cotidiana con que muchos cubanos enfrentan emergencias sin más recursos que su voluntad y su sentido de comunidad.
El incendio ocurrió en la calle Villuendas, entre San Silvestre y Caridad. Aunque medios oficiales como Radio Granma y periodistas afines al régimen no especificaron las causas del fuego, vecinos han señalado que podría estar relacionado con el uso de leña y carbón para cocinar, ante los prolongados apagones y la crisis energética que golpea a la región oriental.
Israel Antonio Bárzaga Machado, bombero voluntario y también miembro de la Cruz Roja, participó en las labores de extinción.
“Sí, se siente miedo, pero lo controlamos porque para eso nos preparan. Un incendio no se parece a otro. Este fue complicado porque era una casa de madera antigua muy resistente”, explicó.
Destacó además el papel del pueblo: “Aquí todos somos una familia. Lo mejor es que no lamentamos pérdidas de vidas humanas”.
Las autoridades locales reconocieron la rápida acción de los bomberos, la policía y la población, lo cual evitó que las llamas se extendieran a otros inmuebles.
Pero más allá de los aplausos oficiales, lo que quedó grabado en quienes presenciaron la escena fue la determinación de jóvenes como Marlon e Israel, que actuaron sin esperar premios.
Mientras crecen los incendios vinculados a condiciones precarias en hogares sin electricidad ni gas, esta historia no solo resalta el heroísmo espontáneo de estos jóvenes cubanos, sino también la vulnerabilidad de miles de familias expuestas al peligro por sobrevivir en un país sin garantías básicas.
La tragedia desató una ola de solidaridad entre cubanos dentro y fuera del país. Según informó el periodista José Ortiz Benet en Facebook, vecinos del municipio y residentes cubanos en Estados Unidos ya han comenzado a enviar donativos a las familias afectadas.
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