La noche del sábado 29 de junio marcó un nuevo hito negativo en la crisis energética de Cuba, con un apagón total en amplias zonas de La Habana, especialmente en el municipio Plaza de la Revolución, donde desde las 6:00 p.m. la electricidad fue cortada sin contemplaciones.
Solo hoteles, edificios gubernamentales como el Comité Central del PCC, el MININT y el MINFAR permanecieron iluminados, evidenciando las prioridades del régimen en medio de la oscuridad generalizada, como denunció el perfil La Tijera en Facebook con imágenes del Vedado en completa penumbra.

A nivel nacional, la afectación máxima alcanzó 1,936 megavatios (MW) a las 9:40 p.m., coincidiendo con el horario de mayor consumo, dejando a millones de cubanos sin electricidad en el peor momento del día. Esta cifra representa el peor déficit registrado en lo que va de 2025 y uno de los más graves desde el inicio de la crisis energética que se agudizó en 2023.
La interrupción del servicio eléctrico se prolongó durante las 24 horas del sábado y se extendió a la madrugada del domingo, profundizando el colapso de un sistema incapaz de garantizar siquiera un servicio básico.
Para colmo, a las 7:00 a.m. de este domingo, la disponibilidad de generación apenas llegaba a 1,625 MW, frente a una demanda nacional de 3,100 MW, provocando un déficit de 1,467 MW que creció a un pronóstico de 1,650 MW afectados al mediodía, según la Unión Eléctrica (UNE).
El panorama técnico es alarmante: cuatro unidades generadoras clave están averiadas (Mariel, Nuevitas y Felton), otras tres en mantenimiento indefinido, y las limitaciones térmicas sacan 356 MW adicionales del sistema. Además, la falta de combustible mantiene 111 centrales de generación distribuida fuera de servicio (860 MW), a lo que se suman 31 MW inactivos por falta de lubricantes, totalizando 891 MW inutilizados solo por falta de recursos.
Aunque la UNE planea sumar 292 MW mediante unidades menores y motores recuperados, la proyección para este domingo sigue siendo catastrófica: se estima un déficit de 1,683 MW con una afectación que podría llegar a 1,753 MW en el horario pico.
Los 18 parques solares fotovoltaicos, que generaron apenas 1,775 MWh, resultan insuficientes para paliar un colapso estructural que tiene causas térmicas, financieras y de gestión.
Cuba no solo está apagada: transita hacia un colapso energético total, mientras un régimen sin soluciones reales mantiene al pueblo sumido en la oscuridad, el calor y la desesperanza, en uno de los peores escenarios vividos por el país en décadas.
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