
Vídeos relacionados:
El gobernante cubano, Miguel Díaz-Canel, recibió este lunes en el Palacio de la Revolución de La Habana al jefe del Servicio de Inteligencia Exterior de Rusia (SVR), Serguéi Naryshkin, en un encuentro que refuerza la estrecha alianza política y estratégica entre ambos países, en medio de crecientes tensiones con Estados Unidos y nuevas sanciones anunciadas por Washington contra el régimen cubano.
Durante la reunión, Díaz-Canel afirmó que la visita del alto cargo ruso evidencia el “excelente estado” de las relaciones bilaterales y agradeció el respaldo de Moscú frente al embargo económico de Estados Unidos y los esfuerzos para excluir a Cuba de la lista de países que “supuestamente patrocinan el terrorismo”.
"Para nosotros es un placer recibirlo en Cuba, a usted y a la delegación que lo acompaña", expresó el mandatario cubano, quien trasladó también un saludo de Raúl Castro al visitante y envió un mensaje a su homólogo Vladimir Putin.
El encuentro se celebró en un contexto simbólico, marcado por el 80.º aniversario de la victoria soviética sobre la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial y el 65.º aniversario del restablecimiento de relaciones diplomáticas entre ambos países. Díaz-Canel destacó que estos vínculos tienen “profundas motivaciones políticas e históricas”.
En la reunión participaron también el general de Cuerpo de Ejército Lázaro Alberto Álvarez Casas, ministro del Interior, así como otros altos funcionarios del aparato de seguridad cubano.
En una publicación institucional en X, la Presidencia de Cuba afirmó que la visita “demuestra el excelente estado de las relaciones entre nuestros gobiernos”, agradeció “la incondicional ayuda de Rusia en la lucha contra el bloqueo” y subrayó que el encuentro tuvo lugar en una “fecha de significación histórica”.
Visitas frecuentes y respaldo ruso
No es la primera vez que Naryshkin viaja a Cuba en calidad de jefe del espionaje ruso. En diciembre de 2018, también fue recibido por Díaz-Canel y Raúl Castro, en una visita que se produjo poco después de que Rusia concediera un préstamo de 50 millones de dólares a La Habana para la compra de armamento. Entonces, se abordaron temas relacionados con la cooperación en inteligencia y seguridad, aunque sin revelar públicamente los detalles del intercambio.
En los últimos años, Rusia ha incrementado su presencia política y económica en la isla. Solo en el último año, el viceprimer ministro ruso Dmitri Chernishenko ha visitado La Habana en varias ocasiones, prometiendo créditos millonarios, apoyo energético y respaldo diplomático. Moscú ha concedido más de 120 millones de dólares en financiamiento para combustible, repuestos eléctricos y ayuda humanitaria, aunque esas promesas no se han traducido en mejoras visibles para la población cubana, que continúa enfrentando apagones masivos y escasez generalizada.
Durante una de esas visitas, Chernishenko prometió que Rusia “rescataría la economía cubana” y llevaría “prosperidad” a la isla, sin especificar plazos concretos ni condiciones visibles.
Cooperación militar bajo vigilancia
El acercamiento estratégico entre Cuba y potencias como Rusia y China ha generado preocupación en Washington. En mayo pasado, imágenes satelitales revelaron la presencia de instalaciones militares chinas en distintos puntos del país, incluyendo Bejucal, El Salao y Wajay, zonas históricamente vinculadas a actividades de inteligencia. Legisladores estadounidenses denunciaron una creciente operación de vigilancia contra EE. UU. desde territorio cubano, acusación que el régimen ha negado categóricamente.
Apenas 24 horas antes del encuentro entre Díaz-Canel y Naryshkin, el presidente Donald Trump firmó un nuevo memorando presidencial que refuerza el embargo económico y prohíbe el turismo estadounidense a Cuba. El documento también veta toda transacción financiera con entidades controladas por las Fuerzas Armadas y servicios de inteligencia del régimen, en un giro de política que busca aislar aún más al gobierno cubano y reforzar el apoyo a la sociedad civil independiente.
Mientras La Habana estrecha sus vínculos con Moscú, Washington endurece su postura. La visita del jefe del espionaje ruso no solo reafirma la alianza entre los dos gobiernos, sino que ocurre en un momento de máxima tensión geopolítica, con Cuba posicionada como pieza en el tablero de confrontación entre grandes potencias.
Archivado en: