En medio de una creciente crisis energética y bajo condiciones económicas extremas, el gobierno cubano lanzó su campaña de verano 2025 bajo el lema “Siempre Joven”, con una propuesta que busca mantener a los cubanos ―especialmente a niños y jóvenes― entretenidos sin salir de sus comunidades.
Durante la más reciente edición de la Mesa Redonda, representantes del INDER, la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) y el Ministerio de Cultura anunciaron que este verano estará marcado por actividades “modestas pero estéticas”, enfocadas en el barrio como escenario principal y con fuerte protagonismo juvenil. La narrativa oficial apela a “rescate de tradiciones”, la “unidad familiar” y el “conocimiento de la historia nacional”, mientras evita mencionar directamente la imposibilidad de acceso a opciones recreativas reales debido a la inflación, los apagones y el colapso del transporte.
Raúl Fornés Valenciano, vicepresidente primero del INDER, aseguró que las acciones deben “utilizar el tiempo libre de forma productiva y sana”, e insistió en que las actividades no serán aisladas por organismo, sino una integración entre deporte, cultura, educación y centros laborales. El énfasis está en que las familias sean “beneficiarias” y que se aprovechen “los recursos modestos” con creatividad.
El plan incluye desde carreras populares hasta recorridos históricos y talleres culturales, así como más de 21 mil actividades artísticas en barrios, dirigidas por instructores de arte y brigadas juveniles. La viceministra de Cultura, Lizette Martínez Luzardo, confirmó que las más de 2,200 instituciones culturales del país estarán activadas, con 230 películas en cartelera, 58 eventos nacionales y conciertos diurnos para ahorrar electricidad.
Una de las sedes principales de la apertura será Santiago de Cuba, que celebra 510 años de fundada, y desde donde también se coordinarán los Juegos Escolares Nacionales y otras actividades con niños como protagonistas.
Niños en las fábricas: la otra cara del verano
La campaña de verano ocurre apenas días después de que se informara sobre el reinicio de las Fuerzas de Acción Pioneril (FAPI) en Santiago de Cuba, donde el régimen promueve que menores “donen” parte de sus vacaciones para trabajar en fábricas, organopónicos o centros escolares. Estas prácticas, presentadas oficialmente como formativas, han sido señaladas por expertos como formas encubiertas de trabajo infantil.
Lejos de ofrecer opciones de descanso genuino, la planificación estatal incorpora a los niños en labores productivas bajo el argumento de fomentar valores como la responsabilidad y el compromiso con la comunidad. En ese mismo sentido, la UJC anunció para este verano seis jornadas productivas y tres rutas históricas con campamentos y encuentros con autoridades, incluida la celebración del natalicio de Fidel Castro.
Retórica política y desvío de responsabilidades
En la apertura de la Mesa Redonda, su conductor Randy Alonso acusó directamente al expresidente estadounidense Donald Trump de querer “aguarle la fiesta” al pueblo cubano, en una clara muestra del discurso oficial que externaliza los problemas internos. Sin embargo, ni el embargo ni el enemigo externo explican que el plan del verano consista, en esencia, en actividades dentro del barrio, con escasos recursos y escasa movilidad.
A pesar de las declaraciones sobre “satisfacción popular” y colaboración entre organismos, la población enfrenta limitadas opciones reales para disfrutar del receso escolar y laboral. El acceso al campismo, por ejemplo, depende del transporte a las instalaciones, y aunque la vicepresidenta de Campismo Popular aseguró que aún quedan ofertas disponibles, se reporta un 85% de ocupación y dificultades logísticas.
Con apagones diarios, precios inalcanzables y una realidad económica asfixiante, el gobierno cubano ha optado por promover la recreación “sin moverse del barrio”, delegando en las familias, los jóvenes y los niños la responsabilidad de convertir el verano en una experiencia “creativa” y “útil”.
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