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“Sentí como si una trampa para osos se cerrara de la nada sobre mi brazo”, relató Matthew Bender, un surfista de 40 años, tras sobrevivir a un brutal ataque de tiburón en una de las playas más peligrosas del mundo, en New Smyrna Beach, Florida.
El incidente ocurrió el domingo 6 de julio en el condado de Volusia, conocido mundialmente por tener el mayor número de mordeduras de tiburón, informó FOX News.
Bender, residente de Winter Park, estaba disfrutando de una sesión de surf cuando, sin previo aviso, el escualo se enganchó ferozmente a su brazo.
“Sentí presión extrema, electricidad… y luego, en un segundo, ya se había ido. Ni siquiera vi al tiburón”, dijo desde la cama del hospital, donde fue operado de emergencia para reconectar músculos, tendones y nervios destrozados.
Con el brazo sangrando profusamente y en medio del pánico, Bender tuvo la claridad de pedir una correa de tabla para improvisar un torniquete. Usó su otra mano para presionar directamente la herida mientras los bañistas lo ayudaban a detener la hemorragia.
“Cuando miré hacia abajo, mi brazo estaba completamente destrozado. Es un milagro que mi mano siga funcionando”, dijo.
Videos del momento muestran a varios bañistas rodeándolo antes de que los socorristas lo llevaran al hospital. La mordida midió unos 25 centímetros de largo y dejó daños profundos. Sin embargo, milagrosamente pudo mover los dedos incluso antes de entrar al quirófano.
Bender, quien se describe como surfista “de corazón”, no solo se aferra a su fe para explicar su supervivencia, sino también a su pasión: ya prometió volver al mar una vez se recupere.
“Creo que el Señor evitó que fuera algo serio. Él obra de maneras misteriosas. Tengo que tomarme un pequeño descanso, pero volveré”, afirmó.
Los médicos esperan una recuperación completa, aunque advierten que la cicatriz será permanente. Él, sin perder el humor, bromeó: “No sé si será del tipo que les gusta a las chicas, pero podría ser fea”.
New Smyrna Beach es famosa entre los surfistas, pero también es tristemente célebre por sus constantes ataques de tiburones. En lo que va de verano, ya se han reportado múltiples incidentes en Florida, un estado con gran flujo de turistas y playas abiertas al océano Atlántico.
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