Ni siquiera la naturaleza perdona a los cubanos: este martes, un rayo dejó sin electricidad a varias zonas del municipio Santo Domingo, en Villa Clara, tras impactar el transformador principal de la subestación eléctrica local.
El vocero del régimen Henry Omar Pérez informó en Facebook que el rayo cayó a las 12:10 p.m. sobre un transformador de 25 MVA, provocando la interrupción del servicio en buena parte del territorio.

Las autoridades atribuyen el incidente a las “inclemencias del tiempo” propias del verano cubano, donde incluso el clima parece conspirar contra la población.
Gracias a una conexión provisional de 33 mil voltios desde Santa Clara, se logró restablecer el suministro eléctrico en las zonas de Washington, Manacas y Bermejal, así como en los poblados de 26 de Julio, Criolla y Las Casimbas.
Sin embargo, Santo Domingo, Mordazo, Casacajal, Balilño, Rodrigo y Amaro siguen completamente a oscuras.
Las brigadas de la Unión Eléctrica continúan trabajando para reparar la avería y restablecer el servicio “lo antes posible”, una promesa ya habitual.
Mientras tanto, la población espera, una vez más, que no sea otro rayo, otro palo de agua o cualquier otra eventualidad, lo que los deje sin luz otra vez.
Como era de esperarse, la publicación del parte oficial en redes sociales generó varios comentarios de internautas que ya no se sorprenden por el deterioro del sistema eléctrico y hasta por la conspiración de la naturaleza.
“Cuando no es un rayo es déficit, pero siempre algo... ñooo”, escribió Barbarita Ávalos, resumiendo el sentimiento colectivo de frustración.
Mario Morera respondió con humor: “Gracias por la información; cuando no es Juana, es su hermana”, mientras que Héctor Andrés Naranjo se preguntó si los sistemas de pararrayos no están diseñados precisamente para evitar estas afectaciones.
Más directo fue Franklin Lalcebo, quien comentó: “¿Uuaooo cómo que un rayo deja sin electricidad...? ¡Eso es un sarcasmo!”.
Las descargas eléctricas continúan siendo una amenaza seria en Cuba, no solo por su impacto en la infraestructura, sino por el riesgo directo a la vida humana.
Así lo confirma el caso de un joven entrenador cubano que sobrevivió al impacto de un rayo, una experiencia que lo dejó sin voz durante semanas y con secuelas físicas importantes.
El hecho ocurrió mientras realizaba actividades al aire libre, lo que evidencia la exposición constante de los ciudadanos a estos fenómenos naturales.
Este tipo de incidentes no son aislados. Una historia sin final trágico fue la ocasión en que un rayo impactó varios árboles en una céntrica avenida de Guantánamo, causando daños materiales y sembrando el pánico entre transeúntes.
Aunque no se reportaron víctimas, el peligro fue real y puso en evidencia la vulnerabilidad de las ciudades cubanas ante tormentas eléctricas, especialmente cuando el arbolado urbano no cuenta con mantenimiento adecuado ni se implementan medidas de prevención suficientes.
El propio Instituto de Meteorología de Cuba ha advertido que las descargas eléctricas matan más personas al año que los huracanes en el país. Así lo afirmó un especialista en una declaración reciente donde alertó sobre la alta letalidad de los rayos, especialmente durante los meses de verano, cuando aumentan la humedad y la actividad convectiva.
El experto subrayó que muchas de las víctimas no toman las precauciones básicas o simplemente no tienen forma de protegerse debido a la falta de infraestructura segura.
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