
Vídeos relacionados:
La Empresa Eléctrica de Granma anunció este jueves una nueva convocatoria dirigida a mujeres interesadas en integrarse a las brigadas de trabajo en altura, con el objetivo de formarse como linieras eléctricas, una labor tradicionalmente dominada por hombres.
La convocatoria fue difundida a través de los canales oficiales de la entidad, donde se promueve la iniciativa bajo el lema “Rompiendo barreras de género”, y se celebra la incorporación de mujeres a la UEB Bayamo, donde ya comenzó una etapa de “familiarización” como parte del proceso de formación técnica.
“Mujeres de altura y sobrado valor comienzan una nueva etapa… Es el primer paso en el arduo camino de su formación como linieras eléctricas”, destacó la empresa en su publicación.
El llamado está abierto para mujeres entre 18 y 35 años de edad, que cumplan con requisitos físicos específicos: estatura entre 1.70 y 1.85 metros y un peso corporal de 65 a 85 kilogramos.
Según la empresa, estas condiciones responden a los requisitos operativos de seguridad para el trabajo en postes y líneas eléctricas.
Con esta acción, la Empresa Eléctrica de Granma afirma seguir ampliando la participación femenina en sectores tradicionalmente masculinizados, como parte de sus políticas de inclusión.
Aunque no se ofrecieron detalles sobre la duración o contenido del proceso formativo, se espera que las seleccionadas sean integradas progresivamente a tareas prácticas supervisadas dentro de las brigadas técnicas del territorio.
La incorporación de mujeres al sector eléctrico en Cuba no es nueva, pero sí ha ido ganando visibilidad y fuerza en los últimos años.
En Sancti Spíritus, una joven decidió convertirse en liniera eléctrica con el objetivo de servir de ejemplo para otras mujeres, desafiando los estereotipos de género y demostrando que las capacidades técnicas no tienen sexo. Su decisión fue impulsada por el deseo de romper barreras culturales en una profesión marcada por la dureza física y el predominio masculino.
Ya en 2022, La Habana celebraba la graduación de la primera mujer liniera capacitada oficialmente en la capital, un hecho simbólico que abrió paso a una mayor participación femenina en este campo.
A pesar de los obstáculos económicos y sociales, estas iniciativas han marcado un cambio de mentalidad institucional y comunitaria respecto a los roles de género en el empleo técnico y especializado.
Archivado en: