Donald Trump se robó el protagonismo en la gran final del Mundial de Clubes al protagonizar uno de los momentos más insólitos de la noche. El presidente de Estados Unidos se coló en la foto oficial del Chelsea, que acababa de proclamarse campeón del torneo en el MetLife Stadium de Nueva Jersey.
La seguridad del recinto fue reforzada desde horas antes por la presencia de Trump, quien acaparó la atención de las cámaras durante toda la ceremonia de apertura.
Ya con el balón en juego, el Chelsea no dio margen a su rival. Cole Palmer brilló con un doblete y una asistencia a Joao Pedro en los primeros 25 minutos, dejando prácticamente sentenciada la final contra el PSG antes del descanso.
El equipo dirigido por Luis Enrique no pudo reaccionar. El conjunto inglés dominó de principio a fin, con un Robert Sánchez imperial bajo palos que frustró todos los intentos parisinos. La tensión se desbordó en el tramo final del partido: Joao Neves fue expulsado y el propio Luis Enrique protagonizó un encontronazo con Joao Pedro en el centro del campo, lo que dejó un sabor amargo en la despedida del torneo para los franceses.
Una vez finalizado el encuentro y con la victoria ya asegurada, los jugadores del Chelsea comenzaron la celebración como campeones del Mundial de Clubes, un título que conservarán durante los próximos cuatro años.
La tradicional entrega de medallas se realizó sin sobresaltos: primero los árbitros, luego los subcampeones del PSG, y finalmente los jugadores 'blues', que se congregaron alrededor de su capitán Reece James esperando levantar el trofeo.
Fue entonces cuando ocurrió lo inesperado. Donald Trump, tras haber entregado la copa al Chelsea, permaneció sobre el escenario junto al plantel. En lugar de retirarse tras la entrega protocolaria y ante la mirada atónita de algunos jugadores y la risa de otros, el mandatario decidió quedarse junto al capitán del equipo.
James lo miró con desconcierto, como esperando que se apartara, pero Trump no se movió. Terminó apareciendo en el centro de la foto oficial del equipo, acaparando la atención en un momento reservado para los campeones.
El gesto dejó estupefactos a los jugadores del club londinense, que no esperaban que el político republicano se convirtiera, una vez más, en el protagonista inesperado de una jornada deportiva histórica.
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