Cubanos recordaron este domingo el asesinato de Julia Caridad Ruiz Blanco, de 35 años, y su hijo Ángel René Abreu Ruiz, de tres, durante el hundimiento del remolcador 13 de Marzo, del cual se conmemora el 31 aniversario.
“Ya son 31 años, hoy 13 de julio, del día en que asesinaron a Cary, nuestra vecina y amiga de Víbora Park mientras viajaba a bordo del remolcador 13 de Marzo junto a tantos otros, con su niño pequeño, René, de tan solo tres años”, escribió en Facebook el usuario Tony Ex-Flaco.
“Cary la flaca, como la conocían todos, tenía su casa frente a la escuela primaria donde todos estudiamos. Tenía también la sonrisa siempre dibujada en el rostro”, rememoró.
El usuario evocó: “Mi vecina y su hijo fueron cobardemente asesinados junto a más de cuarenta personas cuando el remolcador 13 de Marzo fue alevosamente embestido por otro de ferrocemento”.

“Todos murieron ahogados, barridos por los chorros de potentes mangueras a presión. El auxilio les fue negado. Los pocos que se salvaron fueron por la repentina e inesperada aparición de un barco mercante griego. De no ser así no hubiera habido sobrevivientes. El 13 de julio es un día que quedará marcado para siempre por el cobarde asesinato, la injusticia y la vergüenza”, agregó.
Según el testimonio de Ramona Blanco Amador, la madre de Ruiz Blanco, recogido en el libro sobre la tragedia escrito por Jorge A. García, un profesor cubano que perdió a 14 miembros de su familia en este hecho, Cary era “una profesional, persona muy completa”.
“Tengo siete hijos, ella era la quinta; la más chiquita de las hembras. Fue la preferida, los hermanos la celaban. Decían que lo mejor era para ella. Y era verdad, porque mi delirio era verla contenta y feliz”, recordó su madre.
La joven trabajó en Cuba como programadora oficial de Cultura y “en el trabajo todos la admiraban, la querían”.
“Era una persona muy humana; no era de estarse riendo. Usted conversaba con ella y se daba cuenta que era fina y educada. Julia no ha muerto. Ella está viva. ¡La mataron como si fuera un perro con rabia! Son unas hienas y las hienas se comen sus propios hijos”, lamentó su madre.
31 aniversario de un crimen sin justicia
Este domingo se conmemoran 31 años del hundimiento del remolcador 13 de Marzo, uno de los crímenes más infames del castrismo. El hecho ocurrió en la madrugada del 13 de julio de 1994, en las cercanías de las costas de La Habana.
Realizada con premeditación, la masacre ocurrió a siete millas del malecón habanero y dejó un saldo de 37 muertos, entre ellos 10 menores de edad.
Los cadáveres de las víctimas nunca se han recuperado del fondo del mar, documentó la investigación de García, quien perdió a 14 miembros de su familia en la tragedia. Antes de fallecer en Miami en junio de 2024, García consagró las últimas tres décadas de su vida a testimoniar y difundir la verdad sobre el crimen.
El hundimiento del remolcador 13 de Marzo se convirtió en uno de los episodios más oscuros y trágicos en la historia contemporánea de Cuba; y, paradójicamente, todavía constituye un hecho desconocido para gran parte de la población de la isla.
La embarcación, que transportaba a 68 personas desesperadas por escapar del régimen opresivo en busca de libertad, fue atacada deliberadamente por barcos del régimen cubano.
Tres remolcadores cubanos, Polargo 1, Polargo 2 y Polargo 3 se encargaron de hundir la embarcación embistiéndola y arrojando contra ella enormes chorros de agua, contaron los sobrevivientes.
Para activistas, opositores, sobrevivientes de la masacre y políticos cubanoamericanos, la impunidad de la que goza el régimen cubano, responsable de esta masacre, es una afrenta a los derechos humanos y a la memoria de quienes perecieron en ese trágico día.
El hundimiento del remolcador 13 de Marzo fue ordenado por Fidel y Raúl Castro y ejecutado por embarcaciones de la Empresa Estatal de Servicios Marítimos (EESM), a solo siete millas (poco más de 11 kilómetros) de la costa habanera.
El remolcador partió del muelle Salvamento, próximo a Tallapiedra, sobre las tres de la madrugada. Al pasar por la base de la Marina de Guerra, cerca del muelle de las lanchitas de Regla y Casablanca, fue interceptado por los tres Polargo, que tenían luz verde para perpetrar su macabro plan.
A fuerza de bandazos y disparos de cañones de agua, trataron de impedir la salida del remolcador. Pero este no se detuvo y logró atravesar la bahía de La Habana hasta salir mar afuera, donde sin clemencia se consumó la masacre.
31 años después de esa tragedia, los culpables no han sido llevados ante la justicia. El gobierno cubano trató de presentar lo ocurrido como un accidente. Nunca abrió un proceso judicial y acabó por silenciar el caso a pesar de los reiterados intentos de familiares y activistas por llevar a los responsables ante los tribunales.
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