
La prisionera política Yilian Oramas García, paciente de VIH y con múltiples enfermedades crónicas, presenta una crítica condición de salud, a causa del agravamiento de sus dolencias por no tener acceso en la cárcel a los medicamentos ni a la dieta médica que necesita por su estado, denunció este jueves la organización independiente Cubalex.
La salud de Oramas, quien cumple una condena de seis años en prisión por protestar de manera pacífica en Santa Clara en 2021, “se deteriora gravemente”, alertó la ONG en un comunicado.
Oramas se encuentra de pase en su casa, en la capital de Villa Clara, “en un estado de salud crítico”, pues su presión arterial está descompensada, la diabetes descontrolada, la carga viral muy alta y el nivel de la hemoglobina peligrosamente bajo; además, se presume que padece una cardiopatía isquémica, según confirmó Cubalex.
A causa de su delicada condición, se prevé que la próxima semana la trasladen al Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK), en La Habana, para realizarle exámenes médicos.
“Su situación es consecuencia directa de las condiciones de reclusión en la prisión ‘Cuba-Panamá’ para personas con VIH-SIDA, donde hay un déficit de retrovirales, la alimentación es inadecuada y prevalece un entorno de insalubridad”, advirtió Cubalex.
“Esta realidad constituye una grave violación de sus derechos a la salud y a la vida”, subrayó.
El texto recordó que Oramas fue privada de su libertad por el régimen cubano sólo por ejercer pacíficamente su derecho a protestar, siendo “una de las cientos de mujeres cubanas que siguen encarceladas por motivos políticos, reprimidas por alzar su voz frente a la injusticia”.
Cubalex instó a los cubanos a exigir su libertad inmediata.
El 15 de agosto de 2021, un grupo de personas protagonizó una protesta frente a la funeraria Marta Abreu, en Santa Clara, por la falta de oxígeno y adecuada atención en los hospitales para los enfermos de Covid-19.
Oramas fue arrestada por la policía, junto a Maikel Armentero Oramas. Una nota publicada por Cubadebate, portal oficialista del régimen cubano, no informó los cargos contra los detenidos, pero sí los acusó de “utilizar el escenario de la funeraria para montar desorden público, perturbando y molestando a familiares que despedían a sus seres queridos en ese momento”.
Un tribunal la halló culpable de los delitos de atentado y resistencia y la sentenció a seis años de cárcel, que cumple en un penal en la provincia de Mayabeque.
En agosto de 2024, Oramas libró una huelga de hambre durante dos semanas, luego de que las autoridades de la prisión le retiraron sus beneficios por regresar tarde de un pase a su vivienda, en Santa Clara, a más de 250 km de la cárcel, reportó Martí Noticias.
Pese a su delicado estado de salud, Oramas no estuvo entre los reclusos liberados durante el proceso de excarcelación de 553 prisioneros, iniciado el 14 de enero, luego de un acuerdo alcanzado con la mediación del Vaticano.
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