A tres semanas de su llegada a Miami, Luis Manuel Otero Alcántara publicó este sábado un video de 16 minutos en Facebook para responder a las críticas que han rodeado su salida de Cuba y sus primeras declaraciones en el exilio, rechazar las acusaciones de haberle «lavado la cara» al régimen y pedir que el foco de la diáspora se dirija hacia los más de 1,200 presos políticos que permanecen en la isla sin visibilidad mediática.
El cofundador del Movimiento San Isidro reconoció haber cometido un error al dar por sentado que el público conocía toda su historia de cinco años en prisión.
«Di por sentado de que la gente sabía todo lo que había pasado en los cinco años», admitió, explicando que por eso sus primeras entrevistas se centraron en los últimos meses del encierro sin contextualizar el conjunto de lo que vivió.
En el video detalló las condiciones que soportó en la cárcel de Guanajay: más de seis huelgas de hambre, entre ellas una de más de 40 días que le provocó una parálisis facial; estancias en celdas de castigo en más de seis o siete ocasiones; golpizas ejecutadas por presos comunes enviados por el régimen; y secuelas que arrastra hasta hoy, como problemas de visión y gastritis.
«Tuve más de seis huelgas de hambre, estuve en cerdas de castigo más de seis, siete veces», afirmó. «Una vez una huelga de hambre que estuve más de 40 días plantada en Guanajay y que sí me generó una parálisis facial.»
Frente a quienes lo acusan de suavizar su discurso sobre el régimen, fue categórico: «¿Quién va a lavar la cara a la dictadura? ¿Quién es el ingenuo que le puede lavar la cara a la dictadura en un momento determinado? Ni ellos mismos se la pueden lavar, se la voy a lavar yo.»
Y añadió: «Yo sí tengo la suficiente catadura moral para decir que sí estuve donde estuve, en las mazmorras de la dictadura. Y sí sufrí, de verdad.»
Otero Alcántara llegó a Miami el 19 de julio de 2026 tras ser forzado al exilio después de cumplir cinco años de condena por su participación en las protestas del 11J.
Su salida generó desde el primer momento una intensa controversia en el exilio cubano: críticas por su aspecto físico, cuestionamientos sobre sus declaraciones, un video difundido por el régimen mostrándolo bebiendo cerveza, y dudas sobre el reloj que llevaba al aterrizar.
Figuras como el boxeador Yordenis Ugás y el opositor José Daniel Ferrer salieron a defenderlo públicamente.
El activista advirtió que las divisiones internas del exilio tienen consecuencias directas sobre quienes más las sufren: los presos sin nombre ni cobertura mediática.
«Si se encargan de desprestigiar a estas personas que estamos aquí lidiando y trabajando día a día, lo que van a salir perjudicados son los presos políticos y Cuba», señaló.
Uno de los llamados más urgentes del video fue el caso de Guillermo del Sol, periodista independiente que este sábado cumple 51 días en huelga de hambre en Santa Clara para exigir la liberación de 18 presos políticos.
Según informes del estado crítico del activista, Del Sol había perdido más de 30 libras y presentaba deshidratación severa a comienzos de agosto.
«El foco de los activistas, el foco de la gente que está preocupada por Cuba, debería estar ahora mismo también en personas, por ejemplo, como Guillermo del Sol, un activista que lleva más de 51 días de huelga de hambre», subrayó Otero Alcántara.
También mencionó a un preso identificado como «Boussat», quien llevaría 30 años encarcelado sin que nadie lo conozca ni lo apoye.
Otero Alcántara cerró el video con un mensaje que resume su posición desde el exilio: «La dictadura pudo ser menos agresiva conmigo gracias a la ayuda de ustedes. Entonces vamos a seguir ayudando, vamos a seguir conectados y vamos a seguir puestos por una Cuba libre.»
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