
La emblemática prisión de Alcatraz, en la bahía de San Francisco, vuelve a ocupar titulares tras la visita oficial de la fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, y el secretario del Interior, Doug Burgum, como parte del plan del presidente Donald Trump para reabrir la instalación y usarla como cárcel federal de máxima seguridad.
“Pasé el día en la isla de Alcatraz para comenzar el trabajo de renovación y reapertura del lugar con el fin de albergar a los criminales e inmigrantes ilegales más peligrosos”, escribió Burgum en su cuenta oficial de X.
Ambos funcionarios compartieron imágenes llegando a la isla y recorriendo el interior del complejo penitenciario, cerrado desde 1963 y convertido en museo nacional.
Las fotografías muestran las celdas con barrotes oxidados, estrechas, donde solo había un pequeño espacio para dormir y un sanitario.
Bondi describió la jornada como “una gran mañana” y recalcó que bajo el liderazgo de Trump “estamos haciendo que Estados Unidos vuelva a ser seguro”, sin hacer ninguna crítica a las polémicas medidas del mandatario.
Alcatraz, que alguna vez albergó a criminales célebres como Al Capone y Robert Stroud ("el hombre pájaro"), es considerada un ícono de la cultura carcelaria estadounidense.
La orden de reapertura fue anunciada por Trump en mayo, quien aseguró que la prisión servirá para recluir a “los peores de los peores”, en medio de un endurecimiento generalizado de su política migratoria y penal.
Según el propio mandatario, ya hay constructoras interesadas en participar en la rehabilitación del penal, actualmente operado como museo por el Servicio de Parques Nacionales.
Expertos en justicia y derechos humanos han criticado duramente la iniciativa, señalando que el costo operativo de Alcatraz era tres veces mayor al de otras prisiones federales, una de las razones clave de su clausura en los años 60.
Además, organizaciones defensoras de migrantes advierten que el regreso de Alcatraz como cárcel activa simboliza un retroceso punitivo, al sumarse a otras medidas recientes como la apertura del centro “Alligator Alcatraz” en Florida, destinado a migrantes detenidos.
Por ahora, no se ha confirmado una fecha de reapertura ni detalles sobre las obras de renovación, pero desde ya, la famosa isla-prisión ubicada en la Bahía de San Francisco, vuelve a convertirse en escenario de decisiones con alto voltaje político.
Aunque se considera una prisión de la que nadie escapó oficialmente, hubo 14 intentos de fuga que involucraron a 36 reclusos. Los que intentaban huir o fueron capturados o morían por el agua fría y la fuerte corriente de la Bahía.
El más famoso fue el de 1962, cuando tres hombres (Frank Morris y los hermanos Anglin) lograron fugarse por un túnel, dejando cabezas falsas en sus camas. Nunca fueron encontrados y se presume que fallecieron, aunque algunos creen que sobrevivieron.
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