El exatleta cubano Javier Sotomayor celebró este domingo el aniversario 32 de su histórico salto de 2.45 metros, que aún se mantiene como récord mundial absoluto en salto de altura.
Desde su natal Matanzas, el llamado “Príncipe de las alturas” compartió un mensaje emotivo a través de su cuenta de Facebook, agradeciendo a quienes lo recuerdan año tras año.

“Haces 2 años celebré mi 30 aniversario de mi récord mundial como debía ser, por todo lo alto. El año pasado me tocó estar en estas fechas en los Juegos Olímpicos de París. Hoy que estoy cumpliendo 32 años de haber saltado 2.45 m, me encuentro en la tierra que me vio nacer, en mi Matanzas querida”, escribió el legendario atleta.
Sotomayor, único ser humano en superar los 2.45 m, consiguió la hazaña el 27 de julio de 1993 en Salamanca, España.
Tres décadas después, ningún atleta ha logrado superar esa marca. Su récord es uno de los más longevos en la historia del atletismo mundial.
“Desde acá gracias a los que ya me han felicitado, muchos de ellos desde hace años no se olvidan de hacerlo. Mis abrazos desde las alturas”, añadió, cerrando su publicación.
El récord de Sotomayor es un símbolo de hasta dónde fue capaz de llegar el deporte cubano.
Sin embargo, como el propio régimen y sus llamados “logros”, pertenece a un pasado glorioso pero lejano, muy distante del presente deportivo del país, cada vez más marcado por el estancamiento y la fuga de talentos.
La trayectoria de Javier Sotomayor continúa recibiendo reconocimientos internacionales, como quedó demostrado cuando fue homenajeado en Madrid con el premio Gloria de las Leyendas por su contribución histórica al atletismo.
El galardón resalta el impacto duradero de su récord mundial de salto alto y su legado como ícono del deporte cubano.
Tiempo atrás, el propio Sotomayor expresó sentirse orgulloso de su huella en el deporte al afirmar que estaba satisfecho de haber inspirado a varias generaciones, aunque también reconocía los desafíos que enfrenta el atletismo cubano en la actualidad.
Incluso fuera de las pistas, Sotomayor ha buscado mantener una conexión con el público. En años recientes, decidió emprender en el sector privado y abrió un bar en La Habana, combinando su imagen legendaria con un nuevo rol dentro de la sociedad cubana.
Esta iniciativa también simboliza la necesidad de reinventarse ante las limitaciones del sistema deportivo nacional.
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