Un refresco frío, unas chucherías y un banco bajo la sombra del parque. Con ese cuadro sencillo, la joven cubana identificada como @yaneisycanta_98 en TikTok define lo que para ella es su verdadero lujo: tiempo con su hijo, en su tierra.
El video, que recoge una escena cotidiana cargada de nostalgia y ternura, tocó el corazón de muchos cubanos. “Caminé por las mismas calles de siempre, esas que aunque están rotas me saben a infancia... Me senté con un refresco frío mientras él corría, reía... Y en ese instante me estaba dando un lujo que ni en París se consigue”, narra la joven en un tono íntimo.
Pero aunque su mensaje fue recibido con empatía por muchos, no todos lo vieron de la misma manera. La publicación abrió un debate sobre lo que en Cuba puede considerarse un lujo, y quién realmente puede dárselo.
“Eso es ser feliz, sentirse bien con lo que se tiene”, escribió una seguidora. Otros comentarios resaltaron el valor de disfrutar momentos simples, en familia, pese a las dificultades.
Pero junto a los mensajes de apoyo, también aparecieron reacciones que bajaron a tierra la idealización del momento:
“Para ese lujo, papi debe estar fuera del país, ¿cierto?”
“No todas las madres tienen para darles esos lujos a sus hijos. Ni un vaso de agua fría.”
“Con el salario en Cuba, si tomas un refresco no puedes comprar comida.”
Algunos incluso cuestionaron la escena por parecer “muy vacía”, con calles solas y poco movimiento, lo que para otros es reflejo de un país donde el desánimo y la emigración se sienten a cada paso.
Esta no es la primera vez que Yaneisy muestra momentos de su cotidianidad en el puerto de Manatí, Las Tunas. Días antes, fue elogiada por cantar a capela en medio de un apagón y mostrar su talento pese a las carencias técnicas.
También publicó un video donde mostró lo que puede comprar con 1,500 pesos cubanos, la pensión mínima en la isla: una bolsa de fideos y un pomo de aceite.
“Si fuera por los 1,500 pesos, la sopa vendría sola y clara”, dijo en aquel video, que provocó miles de reacciones.
Yaneisy ha contado también cuánto costó un día con su familia en un hotel de Las Tunas: más de 12,000 pesos, el equivalente a varias quincenas del salario promedio. Aunque defendió su derecho a disfrutar con los suyos, no ocultó el costo elevado para un cubano de a pie.
Sin embargo, el video reciente toca fibras sensibles porque apela a lo emocional, pero también despierta incomodidad en una sociedad profundamente desigual. Mientras para algunos representa una pequeña victoria cotidiana, para otros es un recordatorio de lo que no pueden permitirse ni siquiera en lo más básico.
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