Mientras el régimen cubano celebraba el 26 de julio, una de las fechas más glorificadas del calendario oficialista, en Santiago de Cuba un sacerdote alimentaba a 440 personas cuya supervivencia depende de la caridad, y ese mismo día, al caer la noche, la iglesia que dirige fue víctima de la inseguridad y el vandalismo.
Así lo denunció en Facebook el padre Rodhin Alonso Colomar, quien relató que el sábado, como de costumbre y según la disponibilidad, se ofreció un almuerzo solidario en la Parroquia Santa María, en esta ocasión para 440 personas beneficiadas.

La jornada coincidía también con el segundo día del “Verano Educativo” para niños, actividad paralela que realiza la comunidad religiosa.
Horas más tarde, la Misión Organizada San Pedro Apóstol, ubicada en el Reparto Flores y también bajo la guía del sacerdote, fue blanco de un nuevo atentado, el segundo en tres meses.
“Rompieron los cristales de la puerta que da acceso por el lateral donde ofrecemos servicio de agua purificada para todo el reparto, también rompieron una hoja de la ventana fundida del frente y partieron el cartel que anuncia los encuentros terapéuticos de Alcohólicos Anónimos en la comunidad”, denunció Colomar.
El hecho, ocurrido en una jornada donde la Iglesia ofrecía alimento, ayuda y compañía a los más vulnerables, fue calificado por el sacerdote como un acto de agresión hacia quienes, lejos de causar daño, intentan aliviar el sufrimiento ajeno.
“Mientras servimos y damos amor y ayuda a todos, así nos pagan. La Iglesia no es la culpable de los males que todos estamos viviendo. El ataque del mal no destruirá la Iglesia”, escribió Colomar, quien concluyó su mensaje con una bendición para toda la comunidad.
En la sección de los comentarios, el cura subrayó que este nuevo hecho vandálico, igual que el anterior, fue denunciado: "¿Viste resolución? Nosotros tampoco", apuntó, evidenciando la inacción de las fuerzas represivas del régimen.
La situación pone nuevamente en evidencia la creciente inseguridad y violencia que enfrentan espacios religiosos y comunitarios en Cuba, muchas veces invisibilizados por las autoridades, aun cuando cumplen un rol esencial ante el vacío institucional y económico.
En abril pasado, el párroco denunció que un grupo de personas lanzó piedras contra la edificación pasada la 1:00 a.m., provocando la rotura de cristales y la deformación de una ventana.
Además, explicó que una de las rocas pudo haber herido gravemente al sacristán que se encontraba en el lugar en ese momento.
“¿Qué motivación puede tener un grupo organizado de personas para atacar a la edificación?”, se preguntó el párroco en ese momento.
Archivado en: