La termoeléctrica Antonio Guiteras, en Matanzas, podría intentar la sincronización este viernes, si las pruebas de rigor y los trabajos correctivos logran culminarse a tiempo, informó en su perfil de Facebook el periodista oficialista de Radio 26 José Miguel Solís.
La esperanza de reincorporar al Sistema Eléctrico Nacional (SEN) la planta más importante del país llega en medio de un contexto de apagones masivos, calor sofocante y profundo malestar ciudadano.

El ingeniero Rubén Campos Olmos, director del bloque yumurino, explicó que las labores actuales se concentran en la soldadura, los controles técnicos y las pruebas a la caldera, el corazón averiado de la Guiteras.
La intervención de emergencia intenta subsanar un nuevo salidero detectado el martes 29 de julio, apenas cuatro días después de que la planta regresara al SEN tras otra avería previa.
La Guiteras, que aporta hasta 220 megawatts y representa el mayor bloque unitario del país, acumula en julio tres paradas graves. La más reciente fue atribuida a daños en el recalentador de alta temperatura y una pared de agua de la caldera, una estructura que no ha recibido mantenimiento capital desde su inauguración en 1989. Más de 35 años de abandono han convertido a esta infraestructura estratégica en una bomba de tiempo.
Según los técnicos, el proceso de recuperación incluye más de un centenar de tareas correctivas, entre ellas, reemplazo de tuberías, pruebas hidráulicas y controles metalográficos. Aun así, las autoridades admiten que, aunque vuelva a operar, la Guiteras no lo hará en condiciones óptimas.
“El bloque va a estar funcionando, pero no en perfectas condiciones”, reconoció Lázaro Guerra, director de Electricidad del Ministerio de Energía y Minas, en declaraciones al diario Granma.
Sus palabras confirman lo que millones de cubanos padecen a diario: una infraestructura al borde del colapso y un gobierno que apenas logra poner parches temporales.
El país apagado... y enojado
La salida de la Guiteras del sistema ha agravado un escenario ya crítico: el martes, la Unión Eléctrica reportó un déficit de casi 2,000 MW, incluso antes de anunciarse esta nueva avería. En redes sociales, la indignación no se hizo esperar. “¡Entreguen el país, cualquiera lo saca adelante menos ellos!”, exclamó un usuario en Facebook, mientras otros denunciaban cortes eléctricos de hasta 20 horas diarias, pérdida de alimentos y falta de agua potable.
“El sufrimiento es total”, dijo una residente en Cienfuegos. “Tenemos niños, ancianos encamados, comida echada a perder y sin agua. ¿Qué más tenemos que aguantar?”
En Matanzas, epicentro del desastre técnico, la frustración es palpable. “Con la Guiteras o sin ella, seguimos apagados entre 16 y 20 horas. Esto es un desastre total”, denunció otro afectado.
Los ingenieros que trabajan contra reloj en la Guiteras advierten que cualquier fallo en el proceso de reinicio puede volver a disparar el ciclo de averías. "Cualquier movimiento brusco, una bajada imprevista, puede causar otro salidero", admitió Guerra. Las reparaciones avanzan, pero sin garantías.
Mientras tanto, la población cubana paga una deuda que no contrajo, atrapada en una rutina donde cada hora sin luz significa deterioro, agotamiento, y desesperanza. Porque en la Cuba de hoy, un apagón no solo apaga bombillos: apaga vidas.
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