
Lo que comenzó como un dramático accidente de tránsito con varios lesionados en Bayamo terminó revelando otro rostro igual de doloroso, la indiferencia y la miseria humana que llevó a varios individuos a robar pertenencias de las víctimas, en vez de socorrerlas.
El siniestro ocurrió el sábado en la salida de Bayamo hacia Holguín, cuando un auto de turismo, que presuntamente circulaba a gran velocidad, impactó violentamente a un carro particular.
La escena fue desgarradora, al quedar el vehículo particular partido en dos, con restos esparcidos sobre la vía y testigos consternados ante la magnitud del impacto.
Sin embargo, lo que más indignación provocó no fue solo el estado de los heridos ni los pedazos de metal regados en el asfalto, sino el comportamiento de algunos que aprovecharon la tragedia para saquear.
Según informó el perfil oficialista El Cubano Fiel, varios individuos comenzaron a robar las pertenencias de los accidentados, mientras otros filmaban con sus celulares y pocos se acercaban a ayudar.
Las autoridades actuaron de inmediato y lograron detener a un grupo de personas implicadas en estos actos de rapiña. Según el perfil oficialista, testigos aseguraron que fue necesaria la intervención urgente de la policía, que tuvo que dividirse entre asistir a las víctimas y contener a los saqueadores.
No es la primera vez que algo así sucede en Cuba. En abril de 2024, en Santiago de Cuba, una mujer que cayó de una moto fue despojada de su teléfono, dinero y documentos por quien fingió ayudarla.
En otro caso, ocurrido en noviembre de ese mismo año en La Habana Vieja, robaron el celular de un fallecido y el dinero del conductor herido, mientras aún se atendía la emergencia.
Estos incidentes, lejos de ser casos aislados, exponen una fractura ética que va más allá de la crisis económica. En una Cuba donde la escasez, el estrés social y la desconfianza han calado hondo, estos comportamientos despiertan alarma. No solo por el acto en sí, sino porque revelan un tejido moral deshilachado, una pérdida de valores que no se resuelve solo con más policías, sino con una reflexión colectiva.
Las autoridades aseguran que los responsables del saqueo en Bayamo fueron detenidos y que se enfrentarán a los tribunales. Pero la verdadera condena, la más dura, es la que impone el pueblo que no quiere acostumbrarse a vivir entre la miseria y la deshumanización.
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