La usuaria cubana @gley.040 conmovió a miles en TikTok tras compartir un video en el que se despide de su trabajo en Walmart, y especialmente de sus compañeras, luego de haber sido despedida por la revocación de su permiso de trabajo. “Nos tocó irnos”, escribió en la publicación, donde se le ve acompañada por colegas, rememorando con cariño su paso por la tienda de Union City, New Jersey.
Gley explicó que, como muchos migrantes cubanos, ingresó legalmente a Estados Unidos a través del programa CBP One, una aplicación que permite agendar citas para entrar al país por razones humanitarias. Gracias a este proceso, obtuvo un permiso de trabajo temporal bajo la categoría C-11, válido mientras se tramitaba su estatus migratorio. Sin embargo, ese permiso fue recientemente revocado por las autoridades, lo que provocó su despido y el de muchos otros. “Fuimos despedidos porque ya el permiso de trabajo que nosotros teníamos (C-11) no es válido”, explicó en los comentarios.
El video combina imágenes del ambiente laboral, momentos de compañerismo y una fuerte carga emocional. Con más de 7.000 reacciones y cientos de comentarios, se transformó en un espacio donde Gley respondió con claridad y orgullo a quienes cuestionaban su situación: “Soy orgullosamente cubana, y pronto residente permanente de Estados Unidos. Las adversidades existen donde quiera que estemos”.
A quienes la acusaron de exagerar o hacer “drama”, respondió con firmeza: “No me fui por drama, me fui porque nos quitaron el derecho a trabajar.” Y ante otra crítica, fue contundente: “Entré a este país legalmente y luchando por mis sueños y trabajando por ellos. Esto es solo un proceso.”
La mayoría de las reacciones fueron de apoyo. Migrantes de distintas nacionalidades compartieron experiencias similares y enviaron mensajes de aliento: “Todo se va a resolver”, “Eres una guerrera”, “Yo también pasé por eso”. Lejos de mostrarse derrotada, Gley respondió con gratitud y optimismo.
También dejó claro que su paso por Walmart fue positivo: “Todos los días de mi vida le estaré agradecida a Walmart”, escribió en otro comentario, defendiendo su experiencia frente a quienes cuestionaban su actitud.
Más allá del uniforme azul, la historia de Gley conecta con muchos: el trabajo como primer paso para comenzar una vida en otro país, el vínculo con los compañeros y el dolor de tener que pausar ese camino por razones ajenas a su voluntad. Su despedida no fue una queja, sino el cierre emocional de una etapa importante.
Con serenidad y firmeza, dejó un último mensaje: “Esto es solo un proceso”. Y con eso, transformó una salida obligada en una declaración de fe, esfuerzo y esperanza.
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