
En un lapso de apenas tres días, la ciudad de Port St. Lucie, Florida, se vio sacudida por dos tragedias que costaron la vida a dos menores de edad en incidentes de ahogamiento ocurridos por separado.
El caso más reciente tuvo lugar el domingo en horas de la tarde, cuando Roger Rivera, un adolescente de 13 años con autismo y sin capacidad para hablar, desapareció mientras estaba en el patio trasero de su casa con su madre.
Según el jefe de la Policía local, Leo Niemczyk, el joven "repentinamente comenzó a correr" y la mujer no logró alcanzarlo, perdiéndolo de vista poco después.
Vecinos y autoridades iniciaron de inmediato la búsqueda, empleando drones, equipos de buceo y agentes de varias agencias, desplegados en los cuerpos de agua cercanos.
Testigos indicaron que vieron al adolescente entrar a un estanque de retención detrás de la vivienda. Su iPad fue hallado cerca de la orilla, lo que orientó la pesquisa.
Tras varias horas de rastreo, buzos recuperaron su cuerpo alrededor de las 7:00 pm, a unos seis pies de profundidad y a pocos metros de la orilla.
"Con gran pesar y profunda tristeza, Roger Rivera, de 13 años, fue localizado sin vida en un cuerpo de agua a poca distancia de su residencia", anunció la Policía de Port St. Lucie en X.
La primera tragedia ocurrió el viernes en la tarde, cuando un niño de tres años fue encontrado por su padre flotando en la piscina de su casa en Southwest Edison Circle.
El hombre estaba cuidando, además de su hijo, a otro niño de cuatro años y a su propio bebé de tres meses.
Según el reporte policial, alimentó al bebé y lo acostó a dormir; al volver a la cocina, encontró la puerta trasera abierta y vio a los dos niños pequeños afuera: uno en la terraza de la piscina y el otro en el agua.
Inició maniobras de reanimación cardiopulmonar mientras llegaban los bomberos, que trasladaron al menor a un hospital, donde falleció.
La piscina tenía una reja, pero no cámaras de vigilancia. Se investiga cómo el niño pudo abrir el acceso.
El jefe Niemczyk pidió a padres y cuidadores reforzar las medidas de seguridad en hogares con niños pequeños, incluyendo cerraduras de alta seguridad y alarmas de movimiento en piscinas, ya que el ahogamiento es una de las principales causas de muerte en menores de cinco años en Florida.
En 2024, 105 niños perdieron la vida por esta causa en el estado.
Tanto en la comunidad como en las fuerzas de rescate, las muertes de estos dos menores han causado una profunda conmoción.
El portal CBS 12 informó que la Policía ha programado sesiones de apoyo psicológico para el personal involucrado en ambos casos.
Vídeos relacionados:
Archivado en: