
El legado del Caballero del Son vuelve a enfrentar un duro golpe. Brayan Álvarez, hijo del fallecido Adalberto Álvarez y actual director de su orquesta, denunció el robo de su piano y otros equipos musicales en La Tropical, el mismo lugar donde la agrupación ensaya.
“Me siento muy triste y a la vez indignado. Los que somos músicos sabemos cuánto esfuerzo, sacrificio y trabajo cuesta tener un instrumento de este nivel… y duele muchísimo que en un segundo alguien venga y te lo arrebate”, escribió Brayan en la página oficial de la orquesta. El pianista pidió ayuda a la comunidad para recuperar los instrumentos y aseguró que ofrece recompensa por cualquier información.
Más allá de la pérdida material, Brayan subrayó el valor sentimental de su piano. “Ese piano no es solo un objeto: es parte de mi vida, de mi música, de lo que soy”, dijo.
Brayan Álvarez asumió en 2021 la responsabilidad de continuar la obra de su padre tras su fallecimiento por COVID-19. Con apenas 22 años, se puso al frente de la orquesta Adalberto Álvarez y su Son y fundó su propio proyecto, Los Hijos del Son.
“Te prometo, papá, que dejaré la vida por tu obra”, escribió entonces en un mensaje que emocionó a la comunidad musical cubana.
Hoy, el robo de sus instrumentos no solo representa una pérdida artística, sino también una herida para la continuidad de ese legado.
“Gracias infinitas por el apoyo y la solidaridad en este momento tan difícil”, concluyó Brayan en su denuncia, acompañada del número de contacto para quien pueda aportar información.
La comunidad musical y el público cubano, dentro y fuera de la isla, siguen atentos a la búsqueda de los instrumentos, conscientes de que cada nota que falta es también una herida al alma cultural del país.
Una ola de robos que golpea a la música cubana
El caso de Brayan no es aislado. En enero de 2024, el prestigioso trompetista Manuel Machado denunció el robo de su trompeta y un fliscorno tras salir del aeropuerto de La Habana. “El cariño y el sacrificio invertidos en esos instrumentos los hacen invaluables para un músico”, lamentó entonces.
Y apenas en abril de este año, la reconocida agrupación Ars Longa sufrió el hurto de un sacabuche, un instrumento antiguo único en el país, robado de un auto en La Habana. Los músicos suplicaron su devolución, recordando que fuera de la agrupación no tiene ningún valor práctico.
Estos episodios reflejan cómo el aumento de la inseguridad en Cuba golpea también a la cultura, afectando a artistas que dedican su vida a mantener viva la tradición musical de la isla.
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